26 de julio de 2013

CAPÍTULO 39

Me incliné y besé a Louis.

(Narra Naxo)

¿Lo había echo en serio? ¿Había besado a ese chico delante de mis narices?

Desde luego que lo había hecho. Hablamos de Abby Jones y de ella no se puede esperar menos. Pero mi gran duda era si lo hizo porque quiso de verdad o para darme celos. Ninguna de las dos opciones es buena pero me gusta más la segunda.

Pero si hubiera sido esta última, ¿porqué sería? Yo no la he engañado en ningún momento, estoy plenamente entregado a ella, sólo ella. Está claro que hubo un malentendido y ya se cuál es.

Cuando nos encontró ella abrió la puerta y me vio abrazado a una chica, que resulta que es mi hermana pequeña. La habían capturado antes que a mi. Ella cogió un vuelo hace unas semanas y la tienen aquí desde entonces. A mí me dejaron en esta celda por casualidad con ella. Sólo tenía 14 años y estaba muy asustada cuando me la encontré. Como hermano mayor mi deber es protegerla pase lo que pase.

Por eso Abby se comportaba así. Me había visto agarrado a otra chica. Sin darle más vueltas intenté explicárselo.

-Abby...-me fui acercando a ella mientras se levantaba y la cogí del brazo

Me lo soltó con furia

-Abby lo que viste ahí dentro es un malentendido puedo explicarlo

Se giró rápidamente con la mirada inundada

-EXPLICARME QUÉ, QUE YA NO SOY TU CHICA IDEAL, QUE FUI UN MUÑECO PARA TI QUE MANEJABAS A TU ANTOJO ¿NO? Eso es lo que soy para ti-hizo una pausa-pues que sepas que no me importaste ni me importas lo más mínimo, adiós Naxo

No creía que llegaría a ese extremo. ¿Me estaba dejando por una estupidez? No lo permitiría

-ABBY ESCÚCHAME!

Se quedó petrificada en el sitio mientras me miraba con terror

-Ahora es mi turno

No me quitó los ojos de encima en todo momento

-Lo que viste no tiene nada que ver con lo que pensaste que pasó. Esta chica es mi hermana pequeña de 14 años. Como hermano mayor, me responsabilizo a cuidarla en lo que sea.

Tragué saliva para decir lo siguiente:

-Tú siempre has sido mi princesa, desde el principio. Cuando te vi por primera vez entrar en el pabellón, mi corazón latió más fuerte y cuando te veía cómo jugabas de bien mi vellos se ponían de punta. Pensé mucho en lo nuestro si sería posible o no, un entrenador con su alumna... Además tu eres de aquí y yo español, eso también es una desventaja. Pero cuando te vi en la fiesta de fin de temporada en ese vestido coral y esos taconazos que llevabas no me pude resistir. ¿Te acuerdas cuando te manché el vestido por accidente de vino? Sigo sintiéndolo muchísimo pero por otra parte no, porque así empezó todo y sabes, sigo guardando esa copa. Con todo esto quiero decirte lo importante que eres para mí. No consiento que te alejes de mi vida por un simple malentendido cuando siempre has sido tú, Abby. No sé si sientes lo mismo por mí, pero quiero que sepas cómo me siento y que quiero estar junto a ti, siempre

Ya esta hecho, lo he sacado todo, he exprimido todo mi ser, no sé que más hacer para recuperarla...

-Ahora tienes dos opciones, una es quedarte conmigo y la otra es irte con este chico y vivir con él

Se quedó pensativa y luego me miró a los ojos

-¿Tu te crees que con todo lo que me has dicho te podría dejar así? Primero te voy a besar – y así lo hizo – y ahora Naxo, salgamos de aquí

(Narra Helen)

¿Realmente era necesario hacer esto? Puff...estaba muy confundida.

Mirándolo fijamente, decidí hacerlo. Lo saqué de la caja y seguí las instrucciones ya que nunca lo había echo antes. Luego me doy una ducha relajante para calmarme.

Cogí la toalla y me la puse encima saliendo de la ducha. Entonces la puerta se abre de repente.

Me di un buen susto al ver que era Harry, era el que menos quería que me viera en esta situación.

Yo entré en la ducha rápidamente tratando de ocultar todas las partes de mi cuerpo. Harry me examinó y yo me sonrojé. Él en cambio se rió.

Se estaba lavando las manos cuando vio la caja y la cogió.

-¿Y esto?

Me quedé pensando

-Un test de embarazo-dijo él examinando la caja- supongo que ya lo habrás echo ¿no?
-Sí
-Veamos el resultado

Se quedó mirándolo fijamente

-Helen, ¿tu te has acostado con alguien después de lo nuestro?-me preguntó mientras miraba el resultado con detenimiento
-No

Silencio

-Estás embarazada

19 de julio de 2013

CAPÍTULO 38

(Narra Abby)

Frío, oscuro

Aquel contacto era muy escalofriante y poco acogedor. Me sobresalté y vi que estaba tirada en el suelo y mi barriga lo estaba tocando. Sentía mucho frío así que me puse en pie con las pocas fuerzas que tenía.

Después de aquello, me fijé dónde estaba. ¿Era una celda? ¿Un calabozo tal vez? Pensé en esas opciones porque era una especie de habitación con una gran puerta blindada de metal con un espejo redondo. Me asomé por ahí y vi un pasillo con muchas puertas similares a la mía.

Me asusté muchísimo, estaba sola, no sabía dónde, encerrada en una habitación sin salida...

Grité y grité ayuda pero el silencio me contestaba y precisamente no era eso lo que quería. Me senté en la cama y me acurruqué en mí misma sollozando.

Al cabo de un rato, encontré fuerzas de mi interior y me di esperanza, saldría de allí seguro. Pero para eso tenía que tener un plan.

(Narra Louis)

¿Porqué tenía que ser aquello tan inmenso? No sabía ni por dónde empezar así que en el primer pasillo que vi me metí. Puertas y puertas y más puertas, eran infinitas y parecía que no se acababan nunca. En cada una de ellas tenía que mirar bien porque en alguna tenía que estar Abby.

Seguí buscando sin parar hasta que llegué a un pasillo y vi algo en el suelo. Recogí el papel y lo leí.

`Sácame de aquí´

¿Podría ser...? Me asomé a la ventana y la vi. Estaba acurrucada en su cama con su cabello rubio precioso. Estaba muy triste y a la vez pensativa. Una gran alegría me recorrió el cuerpo.

(Narra Katy)

-Ya ves que sí Martha...qué...?
-¿Qué pasa?

Intenté reconocer ese sentimiento

-Alegría, de repente me siento muy feliz, contenta y orgullosa de mí misma
-¿Y eso?
-No lo sé, pero lo siento
-Ahh...
-¿Qué te pasa Martha?
-Siento asombro y muchísima alegría
-¿Qué nos pasa?

Martha y yo nos miramos, sin saber que hacían nuestros cuerpos, nos abrazamos y lloramos mucho.

La gente de la calle nos miraba extrañados

(Narra Abby)

Por fin, ya estaba a salvo. Y encima me había rescatado un miembro de One Direction, me siento muy orgullosa y contenta.

Cuando nos vimos, Louis sacó de no se dónde una palanca y tiró con todas sus fuerzas de la puerta. La cerradura se rompió dando un gran chasquido y la puerta se abrió.

Hacía mucho que no veía la luz y la recibí con mi mayor cariño. Luego me fijé en Louis. Sí, conocía su nombre, para no saberlo, después de largas noches contándome cosas sobre él. Y ahora yo lo tenía delante. Ahora entendía a Katy, ¿quién no se va a enamorar de una persona así? Que se preocupa por ti, hace lo que sea por encontrarte y al final lo acaba haciendo. Te mira con esos ojos azules en los que te pierdes de inmediato y su sonrisa me lleva a otro mundo. Qué afortunada es Katy, y Louis de tenerla a ella.

Salí de aquella horrible prisión y Louis y yo nos abrazamos, deseando un abrazo desde hacía no sé cuando. Fue un abrazo apasionado por parte de él, pero yo conocía a los hombres y no estaba emocionado por mí, si no por otra chica. Seguramente estará imaginando que yo soy ella y llevará mucho tiempo sin verla. La añora muchísimo, eso se nota de inmediato en un chico. Yo también me relajé y pensé en él. Naxo. Oh dios mío.

Solté rápidamente a Louis y empecé a correr como una loca. Louis gritaba mi nombre, pero yo no le oía, sólo quería encontrarle, abrazarle, estar junto a él. Mientras corría, lloraba sin parar por culpa de una nostalgia contagiosa.

Fui a la última habitación de un pasillo y lo encontré. Estaba allí, tirado en el suelo. Pero no exactamente tirado, estaba abrazado a otra chica. Le tocaba el pelo y se lo olía. Le decía palabras de consuelo al oído.

Me vino un gran dolor en el pecho recordando cómo él y yo pasamos por esos momentos. Sentí de nuevo cómo él me lo hacía a mi y mi ser se encogía a más no poder.

Pero ahora se lo estaba haciendo a otra chica y una furia inmensa me recorrió entera. Así que, con la palanca de Louis, cogí todas mi fuerzas y abrí la puerta.

Estaba jadeando cuando se abrió la puerta y solté la palanca dejándola caer en el suelo. Cómo podría haberme echo esto, es imposible. La única chica que él quería era yo, no había otra. Me había estado engañando todo este tiempo, pensando una cosa equivocada. Me había echo creer que era yo, su chica, la única, insustituible. Pero no era así, ya lo creo que no era así. Había otra, y tal vez ella sea la única.

Lo vi acercándose dispuesto a abrazarme. ¿De qué iba este chaval? ¿Se cree de verdad que después de verlo con otra chica le iba a abrazar como si nada? Se iba a llevar una buena decepción pues le di la espalda justo a tiempo, impidiendo que me abrazara y que me viera llorar.

Entonces, eché a correr de nuevo, pero me estampé con Louis y caí al suelo justo encima de él. Sentí a Naxo detrás mirándonos y miré a Louis. Tenía que vengarme, no podía quedar como un simple juguete con el que se había divertido una temporada. Tenía que demostrar que era fuerte y difícil de vencer. Así que, me incliné y besé a Louis.


12 de julio de 2013

CAPÍTULO 37

(Narra Louis)

Para ser sincero nunca se me ocurrían grandes ideas. Espero que esta funcione.

Danny, que era como se llamaba mi 'amigo' salió de mi habitación tranquilamente. Se recorrió los pasillos buscando hasta que encontró a otro compañero suyo.

-Hey
-Hola
-¿De guardia no?
-Así es, ¿y tú?
-Pues...

Rápidamente le hizo una llave de kárate que lo dejó inconsciente en el suelo. Lo llevó arrastrando hasta donde yo estaba y yo cogí su ropa y me cambié.

Ya vestido con el uniforme de aquellos hombres, decidí salir y actuar tranquilamente, para no alzar sospechas.

Danny me dirigió hasta la salida y yo salí

Demasiado fácil.

Me giré para despedirme y decirle quién era la chica que él buscaba pero ya no estaba allí, había desaparecido

(Narra María)

Yo estaba jugando con el ordenador tan tranquila cuando llamaron al timbre.

Era Zayn, que entró corriendo a la casa sin mirarme a los ojos siquiera. Como loco, empezó a buscar con la cabeza y susurrando 'Louis...dónde estás'

Le cogí del brazo y le paré los pies, quería una explicación de por qué actuaba como un loco.

-Eh eh eh, ¿qué pasa?
-Louis ha desaparecido, lleva dos días sin aparecer

Me quedé sorprendida. Creía que me iba a decir, 'se me había olvidado algo' o 'dónde está tal persona porque quiero hablar con ella' no que me dijera que Louis había desaparecido.

-Espera Zayn no te precipites, cuéntame lo que ha pasado
-Hace unos días no vi a Louis en su cama y no me preocupé porque podría haber ido a cualquier sitio. Pero no venía ni para comer ni nada y los chicos nos empezamos a preocupar. Así hasta ahora que no podía aguantar más y vine aquí por si lo encontraba en vuestra casa
-Vaya, pero tal vez esté perfectamente, eso no lo sabes
-Pero lo que más me preocupa María es que Louis es muy cabezota y quiere resolverlo todo siempre, nunca deja nada sin acabar, me temo que haya echo una locura
-¿A qué te refieres con locura?
-¿No te parece un poco sospechoso lo que ocurrió con Abby? Ya se que pueden ocurrir accidentes de avión, pero el porcentaje es muy poco y además la compañía en la que iba nunca se había estrellado antes y me temo que Louis haya descubierto algo que no le conviene saber
-Zayn de verdad, haces de una cosa pequeña un mundo, no te preocupes que seguro que viene
-Odio la gente que es tan tranquila y confiada. María tu eso no lo sabes, cuando me puedas dar una explicación de todo esto me avisas

Cogió la puerta y se fue. Literalmente me dejó echa una mierda

(Narra Danny)

Lentamente abrí los ojos y extrañado dónde estaba me levanté. Pero algo me impidió que me moviese y caí de nuevo al suelo

-Tsss, estate quieto ¿quieres?
-¿Qué...?¿Quién eres?

Veía una mujer con enormes gafas y un pelo que parecía oro. Ella se quitó las gafas y me contempló con unos irreconocibles ojos verdes. Los distinguí enseguida, era ella, mi chica, Georgia. Un gran sentimiento invadió mi pecho pero me tuve que controlar porque escuché a alguien cerca.

Esta vez sí que me levanté y cogí mi daga de mi cintura. Con ésta en la mano anduve sigilosamente y agachado mirando cautelosamente alrededor.

Sentí una sombra a mis espaldas pero reaccioné tarde porque cuando lo hice, ya la tenía en sus brazos.

-Suéltala
-Ohh mirad qué romántico, una chica en manos de otro mientras su novio mira
-Mark te dije que la sueltes, ¡AHORA!

Me moví un paso pero ahora el cuchillo le apretaba más fuerte su garganta. La vi a ella, mirándome así y llorando. No podía permitir que le hicieran algo y menos ese estúpido, que no sabe ni llevar bien un negocio tan simple como era éste; asaltar un simple avión y mantener a los prisioneros aquí. Aunque a mí me daban pena los prisioneros, no quería estar en su situación pero aquello era lo único que me mantenía con vida, lo que me daba alimento.

Entonces, el cuchillo cayó al suelo y el estúpido con él. Detrás pude distinguir a Louis que estaba jadeando y sonriéndome.

Yo me centré en ella, corrí a ayudarla e incorporarse. Me dio las gracias y nuestros ojos se cruzaron. Sin pensarlo más nos abrazamos y susurrábamos los nombres del otro. Yo la separé un poco de mí para mirarla a la cara.

-¿Porqué?
-Lo siento mucho Danny
-Y yo Georgia...pero...¿porqué te fuiste?
-No estaba preparada para una relación seria entonces, creía que no te necesitaría, pero estaba totalmente equivocada yo...
-¿Entonces porqué no me has buscado?
-Lo hice, busqué y busqué y ni rastro, pero algo dejaste suelto y yo lo cogí como pista. Entonces, ¿porqué crees que estoy trabajando aquí?
-Es verdad, eras tú la chica misteriosa...¿y porqué has esperado hasta ahora?
-Porqué, porqué, porqué, no le des más vueltas a la cosa, creo que es más importante que ahora estamos juntos y nada nos podrá separar jamás, porque quiero pasar el resto de mi vida junto a ti
-Me pasa exactamente igual, estos años he estado muy mal y muy solo y he sentido que me faltabas, pero ahora estás tú aquí en mis brazos, como los viejos tiempos. Georgia, ¿quieres casarte conmigo?
-Sí, quiero

(Narra Louis)

Yo veía la escena conmovido y sin saber dónde meterme. Pero observándola, me di cuenta que a mí me pasaba algo similar. Sentía una profunda nostalgia, añoraba algo sin duda alguna y ahora que observaba esta escena más. ¿Pero qué tiene que ver esta escena con eso?

Imágenes agradables me vinieron a la mente...de...ella. La recordaba perfectamente, esos ojos verdes, su sonrisa, su pelo que ahora mismo me gustaría acariciar. Querría correr junto a ella y estar cerca pero recordé que antes de eso, tenía que hacer una cosa muy importante.


5 de julio de 2013

CAPÍTULO 36

(Narra Louis)

Lo conseguí por fin.

Después de un par de días recibiendo la visita del tan maravilloso hombre, una tarde sucedió. Por fin.

Vino como siempre, con la bandeja llena de comida y me la dio. Se iba alejando cuando lo llamé:

-Espera!
-¿Qué?
-¿Alguna vez te has enamorado?

Observé que no se esperaba aquella pregunta y se sonrojó y bajó la cabeza

-Parece que sí

Se acercó a mí y se sentó a mi lado

-Chico, el amor es muy duro. Yo ya lo tuve hace muchos años y ya no creo en nada
-Era una chica muy especial, ¿verdad?
-Ya ves si lo era. Tenía el pelo largo, rizado, castaño claro y unos preciosos ojos verdes que me miraban y yo me derretía ante ellos

Aquella descripción me recordaba a alguien...

-Pero las cosas empeoraron por mi culpa y ella se fue. Me dejó una simple nota, en la que no venían los motivos aunque yo los sabía perfectamente. Hasta ahora, no he sabido nada de ella

Yo seguía pensando a quién me recordaba esa descripción hasta que una sombra se deslizó por el pasillo.

Era una chica esbelta, delgada con un vestido blanco ajustado que rozaba el suelo con delicadeza y su pelo caía en él como un manto de oro. Sus rizos se movían sin cesar, describiendo una danza perfecta. Ella tenía unas gafas negras de sol enormes que le cubrían prácticamente la cara por completo. Pasó por la puerta mientras me miraba bajándose las gafas. Sonrió y se fue.

-¿Qué miras?

Se giró justo cuando ella desapareció

-Nada nada, oye, ¿sigues de verdad queriendo encontrar a esa chica?
-Con todo mi ser, pero no se ni por dónde empezar...
-Yo tengo una idea

(Narra Helen)

Estaba en pleno centro de Londres comprando con unas amigas cuando un dolor increíble apareció en mi estómago.

Yo me detuve y rugí. Me senté en un banco y respiré hondo, hasta que se fue calmando.

Mis amigas me miraban con cara de preocupación, preguntándome si me encontraba bien y yo les decía que no tenían porqué preocuparse.

Pero cuando avanzábamos, me dejaron atrás y ellas empezaron a cuchichear cosas mientras se giraban, me miraban, y se reían.

¿Qué cojones les pasaba? ¿Tenía monos en la cara o qué?

Decidí irme de allí ya que estaban insoportables. Les pegaría a cada una una buena torta.

*Minutos después*

Estaba en la puerta de la casa cogiendo las llaves y otra vez ese dolor me saludó maleducadamente acompañado encima de náuseas.

Las llaves se me cayeron y me agaché para cogerlas mientras aguantaba la presión que tenía en mi garganta que deseaba salir. Por fin las alcancé y recorrí la casa. En milésimas de segundo ya estaba en el baño echando por la boca una sustancia medio espesa, medio líquida.

Alcé la cabeza y contemplé mi rostro. Estaba pálida, más de lo que yo lo era y tenía ojeras. Miré a mi alrededor y vi en mi bolso un paquete de compresas nuevo.


Se me cayó el cielo en los pies.