(Narra
Martha)
Estaba destrozada. No quería comentar nada de lo sucedido con nadie, ni si
quiera con las chicas ni con Liam. Quería estar sola. Me quedé en la
cama más de una semana sin comer apenas nada. Me daba un poco de pena
por Seryf, que se preocupaba por mí y me subía comida, pero yo no la
aceptaba.
Yo
soy la que más relación tenía con Abby. Habíamos sido inseparables,
mejores amigas sin dudar una de la otra. Este palo tan tremendo me había afectado a mí más que a Helen, que también, lo pasó mal, pero no
tanto como yo porque su relación no era tan unida ya que Helen se unió después al grupo.
Lo recuerdo todo perfectamente.
Yo
estaba en clase de historia, cuando la señorita propone que hagamos
un trabajo por parejas de los diferentes dictadores. Yo no tenía
muchos amigos, prácticamente en mi clase ninguno, por lo que a la
hora de hacer un trabajo, para mí era una pesadilla. La profesora me
señaló y me dijo que iría con una chica del fondo que en ese momento
se estaba arreglando el pelo, aunque lo tenía perfecto. Ella estaba distraída y la profesora se lo explicó de nuevo. Me miró y luego bajó la vista. Al tocar el timbre, ella se me acercó y me dijo:
-Hola,
mira si vamos a hacer un trabajo juntas, más vale que nos llevemos
bien, no?
-Sí,
claro
-Soy
Abby, encantada-dijo dándome la mano
-Martha-una
sonrisa apareció en mis labios
(Narra
Trini)
Que
ambiente más raro había en la casa. Todos con caras largas y evitándonos una a la otra, para evitar que nos veamos llorando. Solo salíamos de nuestra habitación para lo esencial, comer, salir a comprar comida, ducharse... y poco más porque en nuestras habitaciones
estaba prácticamente todo.
Este
fue el ambiente durante una semana en la casa
(Narra
Louis)
Estoy
preocupadísimo por las chicas, no paro de pensar en ellas, cómo se estarán sintiendo ahora mismo... El que peor lo esta pasando de los
cinco es Liam. El pobre, le envía correos, mensajes, llamadas, de
todo a Martha pero no le contesta a ninguno. Teme de que le pase
algo, pero no podemos ir porque nos han prohibido que volvamos a ir a
la casa de las chicas, al menos por un tiempo.
Liam
esta en otro mundo, estamos grabando, a él le toca cantar y está en el limbo y no contesta.
Esto
no podía seguir así, yo no puedo trabajar pensando en ellas y estando
preocupado.
Decidí hacer una gran locura.
Cuando
llegamos a casa después de la grabación, me encerré en mi cuarto y
esperé a que cayera la noche. Actué normal, para disimular y que no
se dieran cuenta los chicos de lo que iba a hacer. No me lo permitirían, conociéndoles.
Cené con normalidad y me hice el longi aunque en mi mente, yo estaba en
otro mundo.
Entonces,
por fin llegó el momento. La noche. Me vestí de negro y me puse unas
medias de color también negras en la cara. Aunque no se porqué me
puse eso, pero como en todas las películas americanas se lo ponen
cuando van a salir de noche... Total, que salí a la calle de Londres
en plena madrugada.
Me puse en marcha hacia el garaje y metí las llaves en la ranura correspondiente.
Luego, dirigí el coche hacia mi destino, hasta donde quería ir. No sé si podré entrar pero yo lo voy a intentar porque vengo preparado.
Aparqué el coche y me bajé. Como yo me esperaba, estaban todas las
luces apagadas. Me acerqué y saqué mis utensilios necesarios para
abrir la puerta.
¡Clack!
La puerta se abrió con delicadeza. Me
interné por los pasillos oscuros.
No
sabía a dónde me dirigía. Recorría pasillos, girando a la izquierda,
luego subiendo escaleras sin saber mi rumbo. Me paré un momento a
pensar. ¿Dónde estaría ...? Caí en la cuenta de que tenía una linterna, así que iluminé el amplio e infinito pasillo y vi un cartel que ponía mi destino. Giré hacia la derecha y llegué al final del pasillo. Allí había una puerta por la que me colé.
Más
o menos es como yo me esperaba. Vacío, oscuro, silencioso. Es mejor
no describir cómo me sentía al estar rodeados de muertos,
precisamente, no era aquel el mejor momento de mi vida.
(Narra
Martha)
Aquella
noche volví a soñar con Abby, pero este sueño fue de los más raros
que he tenido jamás. Visualicé como recogía los pasajes con esa
maravillosa sonrisa que tenía, la vi deslizándose por los pasillos
del aeropuerto con su gran maleta roja. Ella iba feliz, inocente de
lo que le iba a suceder unos instantes después. Quería gritarle que
se fuera, que se marchase a casa y que no suba al avión, pero no podía.
La
vi cómo dejó su maleta en las cintas y se internó en unos pasillos
que la llevaban al avión. Una vez pasó el ticket, ya no había vuelta
atrás. Le chillé a más no poder pero era absurdo porque ella no me
escuchaba. La vi llegar al avión y a la azafata recibiendo los
tickets. No, no, Abby sal de ahí. Se me hizo un nudo en la garganta y
sin darme cuenta empecé a llorar. Me quería despertar de aquella
pesadilla, pero no podía alejarme de ella. La vi deslizarse por el
pasillo y sentarse en la fila numero 10. Lo veía todo tan claro y
preciso y fue entonces cuando ella se giró, me miró a los ojos y me
dijo “socorro”. Todo empezó a nublarse rápidamente y me desperté de golpe.
(Narra
Louis)
Al
fin la encontré “Abby Jones, accidente” Abrí el gigantesco cajón y me encontré una sorpresa. No había nadie allí.
Me
llevé las manos a la cabeza y empecé a recorrerme toda la sala de
arriba a bajo sin parar de susurrar “qué significa todo esto, qué significa” Entonces tomé el control de mis nervios y me puse a
pensar. Si el cuerpo de Abby no esta allí, quería decir que seguía viva en alguna parte. Eso me dio algo de esperanza, pero pensé que el
mundo era muy grande. A saber dónde estará.
Pero
ahora lo primero de todo era salir de allí sin que me viera nadie.
Agarré la linterna con fuerza y salí de aquella sala. Seguí las
instrucciones que había en aquel tanatorio y salí por la puerta
principal. Di un suspiro de alivio.
-Uf
menos mal que he conseguido salir de aquí
Sentí algo metálico rozando mi cabeza
-Quieto,
y no te muevas
Alguien
me puso algo en la cara, yo me resistí, pero no pude aguantar más y caí dormido.
(Narra
Martha)
-Martha...Martha...Martha...ayúdame,
te necesito
Una
voz siniestra no paraba de susurrar en mi cabeza. En cuanto paró, me desperté de un brinco. ¿Qué era aquella voz? ¿De quién era? ¿Cómo
es que estaba sonando en mi cabeza? Y es más, ¿quién necesitaría ayuda?
Un lío de preguntas surgieron en mi mente sin responder. Para
despejarme, me levanté y me hice el desayuno. No se me ocurrió en ningún momento poner las noticias. No se habían puesto desde lo
sucedido y otra vez ese maldito nudo en la garganta volvió a aparecer
y me dije a mi misma `Martha cálmate , respiré hondo y se me fue
pasando. Mientras comía, la voz de mis sueños volvió a aparecer:
-Martha...ven
Seguí la intensidad de la voz, guiándome por lo que sentía y escuchaba.
Esa voz me condujo por la escalera, hasta llegar a la última planta.
La voz se chocó con la puerta del desván, que la abrí sin miedo
alguno. Estaba igual que antes, con las cajas de los colchones,
trastos, muebles y...
Hacía
ya tiempo que no iba a aquel cuarto, no por nada, si no que no hacía
nada allí, sólo había chismes y suciedad que limpiar y eso me
ponía mala. Pero esta visita era diferente. Había sido llevada por
mi instinto hacia aquel lugar lo cual debía de significar algo y
pronto encontré la respuesta.
Sin
saber qué hacía, me tumbé en la cama que había allí y cerré los
ojos. Recuerdos y momentos me vinieron sin cesar a la mente. De
Seryf, yo, Helen y...Abby. Era ella a la que más veía de las tres.
Su sonrisa que relucía en la oscuridad que siempre te la podías
encontrar en su cara. Su pelo, incluso pude oler por última vez el
olor de su pelo. Esto lo que produjo fue que, una vez más, se me
empezaran a humedecer lo ojos. Pero, por primera vez pude
controlarlo, no dejé que ni una gota rodase de nuevo por mi mejilla,
no ahora. No era el momento para ponerse a llorar, no acordándome de
esta forma de ella.
Entonces
abrí los ojos y me encontré una gran sorpresa. Distinguí una foto
que estaba pegada con fiso en el techo. Me levanté a cogerla y la
examiné mientras me volvía a sentar. Ahí estábamos, las cuatro
juntas con sonrisas espléndidas, felices, contentas y unidas. Quién
iba a pensar que teníamos que pasar por esto, quién se iba a
imaginar que 'Sham', como se llamaba nuestro grupo, desaparecería. Ya
no habría ningún Sham, si no que sería Shm, algo sin sentido. Como
la misma palabra lo demuestra. Sin ella nada tiene sentido.
Besé
la foto por última vez y me la metí en el bolsillo. Salí de
aquella habitación, dejando muchos recuerdos.