(Narra Trini)
Mientras corría lo más
que podía por todas partes me iba desesperando más y más. Después
de mi encuentro con Kevin, no había visto a nadie más. Escuché
unos cañonazos y supongo que habrán organizado algún juego, no me
espero nada malo.
Pasé por todas partes
unas tres veces y nada. Hasta que descubrí un bosque. Tenía miedo
de internarme en él, pero cabía una posibilidad de que Katy
estuviera allí, ya que no la encontré por ninguna parte. Así que
con mucha fuerza de voluntad, me adentré en él.
A medida que iba
avanzando, escuchaba más y más los sonidos de los pájaros cantar.
Me encantaba la melodía y la seguía, más bien seguía mi instinto
en todo momento.
Pensándolo
detenidamente, no tenía brújula y no es que se me diera muy bien lo
que es la orientación. Cogí el móvil y lo alcé, sin cobertura.
Tal vez debería haber pensado mejor esto de meterse aquí.
Pero ya no hay vuelta
atrás así que seguí adelante.
Hacía mucho frío y
pisaba tanto hierba como nieve. Cada vez se me hacía más difícil
andar con los tacones. Por lo que me los quité. Anduve un gran
trecho descalza y acabé escondiéndome debajo de una piedra. Observé
mis pies ensangrentados mientras descansaba.
¿De verdad estaba
perdida en este bosque, estando a unos minutos de donde están todos?
Estaba completamente
sola y el sonido de las ramas de los árboles al moverse me ayudó a
pensar una solución.
Me disponía a salir de
allí cuando al levantarme me encontré con una serpiente justo en
frente de mi cara. Me inmovilicé. Arrastraba mi cuerpo hacia atrás
lentamente, muy lentamente, con calma, mirándola fijamente. Ella
giró su cabeza y dirigió su mirada hacia mí. Hizo un ruido raro
con la lengua mientras la movía.
Miré a mi alrededor,
por si podía encontrar algo que me ayudase a salir de esa situación.
Y lo encontré. Fijé mi mirada en aquello y me agaché lentamente y
lo cogí. Tiré el palo lejos y la serpiente corrió a cogerlo.
Aproveché esa oportunidad y salí corriendo.
(Narra Niall)
-Voy a buscarla-dije
levantándome de la silla
-La verdad es que es
raro que no la haya encontrado ya. El reciento es grande pero lleva
mucho tiempo sin aparecer ninguna de las dos...-comentó Liam
-Si no vuelvo, decidle
a Trini que la quiero
Dispuesto a
encontrarla, corrí por todas partes gritando su nombre. Estaba más
desesperado de lo que yo quería y bastante exhausto.
Me lo recorrí todo
tres veces, pregunté a camareros y nada. Hasta que llegué a un
bosque. ¿Y si...? No creo que se haya metido ahí sin una brújula o
algo que la mantuviera con duda. Me alejé pero luego me paré. Había
pasado más de media hora y no la había encontrado. No hay otro
sitio.
Conseguí una brújula
y me adentré en el bosque. Estaba en lo cierto, distinguí huellas y
por lo que veo son del pie de Trini pues, al cabo de un rato
siguiéndolas, me encontré sus zapatos de tacón. Los recogí y cogí
algo de confianza, sólo tenía que seguir las huellas y la
encontraría.
Las huellas se cortaron
en un sitio concreto, que en vez de huellas había un hoyo. Y sangre.
Me preocupé y me dispuse a salir de allí cuando me encontré una
serpiente muy cerca de mi nariz.
-Vamos, pequeña, no
nos haremos nada ¿sí?-dije mientras me alejaba
Pero no funcionaba y
esta cada vez parecía más hambrienta. Así que hice lo que mejor se
hacer. Cantar.
Canté lo más dulce
que pude y parece ser que a la serpiente le gustó porque se relajó.
Cerró los ojos y disfrutó del sonido de mi voz pronunciar las notas
musicales. Noté que la serpiente sólo necesitaba algo de cariño,
se sentía sola y quería compañía. Alargué poco a poco el brazo,
dispuesta a tocarla. Ella se asustó, y se echó para atrás, pero
luego comprendió que no le haría nada malo y avanzó.
Magnífico. El tacto de
la serpiente era suave aunque un poco espeluznante. Nunca tocaría
nada igual. Ella se dejó llevar y se arrastró por mi brazo,
rodeando mi cuello con su cuerpo. Me alegro que le haya caído bien y
que la haya salvado de la desesperación.
-Te llamaré Nagini,
¿qué te parece?
-Shhhhhhh
-Lo tomaré como un sí
(Narra Martha)
-¿Quieres tomar algo
Martha?
-Lo que tomes tú- le
respondí a Liam con una sonrisa
-De acuerdo, pero
después no de te quejes de lo que te traiga
-Confío en tí
-No deberías
-No debería
Le observé irse con su
sonrisa en la boca. Siempre era así, siempre me hacía reír.
Giré la cabeza y vi un
panorama que me sorprendió. Zayn y María dándose el lote.
Estaba claro que aquel
jueguecito había ayudado a que salieran sus sentimientos, que por lo
visto no eran solo de María. Se querían. Me alegré muchísimo por
ellos y fijé mi mirada en la barra y le vi allí, tan atento, guapo,
esbelto, musculoso y perfecto. No sabía lo que tenía. Bueno, sí lo
sabía. Tenía al chico más maravilloso del mundo. Y le demostré
que para mí lo era aquella noche.
Cuando llegó, me
levanté, le cogí las bebidas y las coloqué sobre la mesa. Me tiré
hacia él rodeando mis manos en su cuello mientras le besaba
apasionadamente. Él no se lo esperaba pero reaccionó rápido. Me
cogió por la cintura y me atrajo hacia sí. Los dos hacíamos lo que
podíamos para acercarnos más al otro y aquel fue uno de mis mejores
besos y el más apasionado.
-Por favor el numerito
a otra parte-comentó Zayn
-No eres el más
apropiado para hablar-dije recuperando el aire y noté que se había
ruborizado
-Está bien, ya les
dejamos a solas-les dijo Liam
-¿Qué...?
-Ven-me cogió por la
muñeca
-¿Adónde vamos?
-Espera y verás
Esperé y vi. Me llevó
a una habitación apartada y muy bien decorada. Las velas le daba un
toque de intimidad y comodidad. Sabía perfectamente porqué me había
traído aquí y estaba preparada. Lo haría lo mejor que pudiera. La
verdad es que este ambiente me ayudará porque me siento muy segura
aquí.
De la cama ascendían
cuatro palos y caía una maravillosa tela, que al tacto se te ponían
los vellos de punta.
Me cogió la mano y me
llevó hasta la cama. Me senté encima suya, muy cerca.
-¿Sabes porqué estás
aquí?
-Sí
-¿Quieres hacerlo?
Estaba dispuesta,
quería con todas mis fuerzas y me limité a decir:
-Sí
-Llevo esperando este
momento mucho tiempo, y quería que fuera en sitio especial
-En la boda de otro
-Hagamos como si esta
fuera la nuestra
Me incliné y le besé
pero me retiré riéndome y entré a un pequeño baño que había en
frente. Gracias a Dios, llevaba una lencería atractiva. Me arreglé
el pelo, me lavé los dientes, me depilé y me preparé para el
momento. Estaba muy nerviosa, pues esta era la primera vez, pero solo para
mí. ¿Y si no le parecía buena? ¿Si lo le gustaba? ¿Si no era lo
suficiente para él?
Negué con la cabeza
aunque esos pensamientos seguían en mi mente. Intentaría hacerlo lo
mejor que pudiese.
Salí del baño con una
pose sensual y Liam me taladró con la mirada. Le había gustado.
-Vaya...estás...
Me tiré encima suya
-Los comentarios para
luego-le dije callándolo con un beso
Íbamos avanzando, cada
vez más y más y a mi me vino una presión que no podía soportar
así que le supliqué que parase, cosa que hizo a la primera que le
dije.
-Lo siento, no se que
me pasa
-Tranquila-dijo dándome
un beso en la frente-si quieres lo dejamos para otro día. No tengo
prisa
Y me encantaba que no
la tuviera pero yo quería hacerlo
Negué con la cabeza y
empecé de nuevo. Él me siguió la corriente y yo a él y así
sucesivamente. Hasta que él paró.
-Eres buena
-Sigo tu ritmo
Nos miramos. Estábamos
sudados, jadeando, lo que me provocaba que lo quisiera hacer con él
una vez más. Me abalancé otra vez pero él me paró.
-No crees que está
bien por hoy
-Eh...
-Me vas a destrozar
fiera
-¿Te ha gustado?
-¿Que si me ha
gustado?
Se incorporó y se
colocó encima mía aproximando su cara a la mía
-Ha sido la mejor noche
de mi vida
Sonreí mientras dije:
-Para mí también
(Narra Niall)
-Sinsajos...-susurré
Los sinsajos son
pájaros que repiten lo que cantan, o la melodía que interpretan. Yo
había escuchado algo, una melodía y eso significaba que había
alguien y con vida. Y tal vez pudiera ser Trini.
Nagini y yo nos guiamos
por el sonido de la melodía. Cada vez se intensificaba y yo corría
más rápido.
De un momento para
otro, la melodía dejó de intensificarse y de sonar. Miré al cielo y
a mi alrededor, extrañado. ¿Porqué se había parado? ¿Significaba
que ella estaba aquí cerca?
Inspeccioné el lugar
hasta que encontré algo que no me gustó nada. Sangre.
Seguí el rastro y la
vi, pero no exactamente como la quería ver. Estaba tumbada cubierta
de hojas y plantas. La incorporé y le vi marcas en la cara, estaba
ensangrentada. Me fijé en sus pies y estos más ensangrentados,
arañados y sucios. La pobre había andado todo esto descalza. Le
coloqué bien el vestido y se me cayó una lágrima al verla así. La
cogí y podía notar el latido de su corazón y eso me calmaba un
poco aunque no mucho. Seguí un poco hacia delante y llegué a un
río. La coloqué allí a lado, mientras la serpiente y yo bebimos
agua y le lavé la cara y los pies. Posé su cabeza en mis piernas y mientras lo hacía, admiraba su belleza y deseé por todo lo más
preciado que estuviera bien y que regresáramos sanos y salvos.
Cogí mi brújula y
llegué a una carretera. Cogí mi móvil y vi que había una sola
ralla de cobertura. Llamé corriendo a la ambulancia y ya estaba más
cerca de ponerla a salvo.
(Narra Katy)
Le pregunté a Georgia
si había algún lugar del recinto donde me podía refugiar y que
nadie me encontrase. Estaba más cerca de lo que quisiera estar, pero
aquí seguro que no me encuentran. El comedor, tenía una azotea
arriba y la escalera estaba muy escondida, se subía desde el sótano
que sólo Georgia tenía la llave para abrir. Necesitaba pensar,
estar a solas, tal vez llorar, desahogarme. Estar sola es lo que
quería. Estaba claro que no había sido buena idea venir, por lo que
haría como si no estuviese.
Creía que ya lo tenía
superado, creía que solo Jake estaba en mi corazón, creía que sólo
había uno y estaba en lo cierto, no había dos, uno. Y no era
precisamente Jake. Era Louis. Se que siempre voy a estar enamorada de
él y lo admito, cuando estoy sola, porque se que mis amigas no
querrían oír esto pero es la verdad. Tendré que vivir con esto el
resto de mi vida. Tendré que admitir que le amo aunque no estaré
con él porque no siente lo mismo. Aprenderé a amar a otro y cada
uno vivirá su vida con las personas que le correspondan y está
claro que Louis y yo no correspondemos. Estaba destinado que él
estuviera con otra persona y yo con otra.
Todo este tiempo sola
he estado pensando en esto y me ha costado admitirlo, pero lo he
echo.
Me arreglé el
maquillaje, paré de llorar, me arreglé el pelo y me dispuse a salir
de allí.
Entonces escuché pasos
y me escondí detrás de un aire acondicionado. Penoso, lo sé. Pero
no quiero que me encuentren aquí, no quiero que sepan que he estado
aquí todo este tiempo pensando sola.
-¿Hay alguien ahí?
Esa voz la conocía
-¿Hola?
¿Louis? ¿Que hacía
allí? ¿Cómo me había encontrado?
-Katy se que estás
aquí, Georgia me lo dijo todo
Maldita Georgia
-Espero que al menos escuches lo que te voy a decir: Te quiero
No me esperaba que
dijera eso, pero no me lo podía creer. Inconscientemente salí de mi
escondite dispuesta a darle un bofetón.
Me acerqué con los
ojos llorosos, llena de furia y empecé a pegarle. Él lo esquivó
todo y me cogió por los brazos.
-Eh! Eh! ¿Qué haces?
-Te odio, te odio-dije
negando con la cabeza mirando al suelo mientras intentaba soltarme
-Katy, Katy
Me derretí al oír
decir mi nombre de su propia boca. Recuerdo todo lo que pensé antes
-Déjame, vete,
olvídame, no vuelvas-intenté decirlo bordemente pero no funcionó,
parecía desesperada
-No
Mis intentos de escapar
fueron inútiles así que paré y respiré hondo. Armé valor y alcé
la vista. Intenté no llorar, no quería que me mirase así, sería
demasiado divertido para él
-Por favor, escúchame
Los dos teníamos que
afrontar aquel momento y preferiría que fuera ahora, porque para que
me dijera esas cosas feas, no querría verle otra vez. Me calmé, me
soltó los brazos y le miré. Sin darme cuenta estábamos muy cerca
el uno del otro.
-Está bien
Había estado
preparándome para este momento durante mucho tiempo. Estaba
preparada para aquello, me dirá lo que me tenga que decir y me iré
de aquí. Pero no me preparé para estas palabras:
-Son tantas cosas las
que te tengo que decir así que te las voy a resumir mucho porque no
te quiero tener aquí mucho tiempo escuchando lo que digo. Lo primero
de todo son mis disculpas hacia ti. Lo siento muchísimo, más que
nadie. Lo siento por haberte echo pasar por todo esto y consintiendo
que era un malentendido. Siento no haber aclarado las cosas antes
porque me parece muy injusto que yo sepa lo que sientes por mí
mientras tu no sabes lo que siento por ti.
``Nada´´ pensé
-Siento todo un mundo
por ti. Eres mi mejor amiga y la persona que en más puedo confiar.
Me inspiras, me alegras, llenas mi mundo de alegría. Aquellos meses
de verano fueron los mejores que he pasado, junto a ti, porque
estabas tu, solo tu. Estaba muy confuso, no tenía los sentimientos
claros por Eleanor. Ella me sobornaba, me confundía hasta que me di
cuenta y siento haberlo echo tan tarde. La dejé y ahora estoy mucho
mejor y mis sentimientos ya están claros, se perfectamente lo que
quiero.
Paró un rato para que
asimile todo lo que me acababa de decir. Volvió a mirarme a los ojos
y sin darme cuenta apoyó su mano en mi cintura y me iba acercando
hacia sí.
-Quiero que sepas que
todo lo que ocurrió fue un malentendido, yo nunca, jamás quise
ponerte en ridículo delante de nadie y pronuncié esas malditas
palabras porque estaba nervioso, era la prensa y se organizaría un
escándalo si dijera que estaba enamorado de ti. No quería que esa
fuera la forma de que te enterases. Me tienen harto esos paparazzis y
no le iba a dar el lujo de enterarse primero. Pero veo que te lo
tendría que haber dicho porque si hubiera sabido que te iba a
perder, hubiera dicho todo lo necesario para que te mantuvieras a mi lado.
Ahora todo tenía
sentido pero...
-Pero espera y ¿porqué
te liabas con todas esas chicas?
-Porque tenía que
olvidarme de ti de alguna forma, aunque no quisiera. Te veía por
perdida, creía que jamás me volverías a dirigir la palabra hasta
que Abby vino a mi casa y me salvó
-¿Te salvó?
-Me hizo ver lo que
estaba haciendo con mi vida, estaba mal, fatal, me sentía inútil y
un completo gilipollas. Además me recordó algo muy importante que
añoraba pero no lo sabía hasta que me lo recordó-hizo una pausa
antes de continuar- tu sonrisa
Sonreí
-No recordaba la luz
que emitía y lo feliz que me hacía verte sonreír. Así que con eso
en la cabeza intenté recuperarte, pero no te encontraba hasta que
Georgia me lo contó.
-¿Porqué saliste
corriendo entonces, cuando me ayudaste a levantarme?
-Porque estaba
asustado, tenía mucho miedo de tu reacción. Sinceramente creí que
me matarías y veo que no
Bajé la mirada
nerviosa. Él me cogió la barbilla, exactamente igual como la
primera vez, en aquel balcón, aquella noche. Y me dijo:
-Te quiero, te amo,
eres lo que más deseo en esta vida. Quiero que olvides esas palabras
que te dije y te quedes con estas:
``Me importas más que
mi propia vida, la daría por ti´´
Me susurró aquella
frase al oído y sentí un escalofrío. Sonreí
-Las palabras ya están
dichas, pero si no te lo crees, mira lo que tengo
Acercó la mano a mi
oreja e hizo un chasquido. La apartó y vi un papel. Me lo ofreció y
lo leí con detenimiento.
``Concierto Demi
Lovato´´
Eran dos entradas para
el próximo concierto de Demi, mi ídola aparte de ellos. Mis ojos se
humedecieron.
-Si crees que que unas
entradas vas a hacer que te perdone la llevas clara-dije sonriéndole
-Si vamos los dos
juntos...
-¿Y si no te llevo a
ti?
-Te daré un beso
-Entonces, no vayas
conmigo
Tardó en pillar la
indirecta mirándome a los ojos, pero lo hizo, vaya si lo hizo. Aquel
era nuestro primer beso. Sus labios encajaban perfectamente con los
míos. El contacto de su piel, su olor, su todo era perfecto. Le
rodeé los brazos al cuello y le atraje más hacia mi. Él enredó
sus brazos en mi cintura y nuestros cuerpos se unieron en uno solo. Me
equivocaba, vaya si me equivocaba, habíamos nacido para estar el uno
con el otro.
Me separé para decirle
lo siguiente:
-Feliz cumpleaños
-Gracias
-No te he regalado
nada, me siento fatal
-Sí que lo has echo,
tu propia presencia es mi mayor regalo
Le sonreí y tomándolo
como regalo le besé con todas mis fuerzas, dándolo todo, para que
ese fuera el mejor beso de su vida.
-Vayámonos de aquí,
no quiero que te pongas mala y no te pueda besar ahora que puedo
Se acercó a mi y me
abrazó. Yo le retuve, no quería reunirme con todos de nuevo, quería
estar con él, abrazada, durante mucho tiempo
-Sabes
-¿Qué?
-Nunca te dejaré
marchar
-No lo permitiré
Bajamos al comedor y me
acordé de que Louis no había cenado, había estado buscándome
mientras yo huía.
Me acerqué al camarero
y le pedí si había sobrado algo de la cena para comérnoslo.
Tuvimos suerte de que quedase un cocinero recogiendo y que fuera
romántico.
El camarero nos preparó
la mesa para nosotros solos y nos sirvió la exquisita carne.
-Parece una cita ¿no
crees?
-Lo es-afirmé
Él me sonrió y
empezamos a comer. Hablamos, reímos, lloré de la risa y casi me
atraganto. Lo estaba pasando fenomenal con él. Estaba feliz, después
de tanto tiempo. Sabía que él era el único que me podía hacer feliz.
Al terminar la cena me
ofreció bailar
-¿Bailamos?-dijo
acercando su mano
Dudé pero imaginé que
aquella situación no se repetiría fácilmente. Toda una pista de
baile para nosotros solos.
Le ofrecí mi mano y él
la sostuvo, con fuerza y confianza. Me llevó al centro de la pista y
me agarró la cintura. Justamente como antes, cuando nos besábamos.
Y yo hice lo mismo.
El camarero, al vernos
bailar, se dio cuenta de que necesitábamos una cosa esencial: la
música
Encendió el aparato y
puso la lista de reproducción de canciones lentas aposta y yo en mi
mente se lo agradecí.
-Katy, ¿me harías un
último favor?
-¿El qué?
-¿Te casarías
conmigo?
*Dos años después*
El
sonido de las campanas retumbaban por todo el edificio junto con las
voces, gritos y el pleno escándalo de la multitud. Reclamaban a la
novia pues el novio se impacientaba.
Y
entonces la gente se cayó y las puertas se abrieron dejando pasar a
la novia agarrada al brazo de su padre. Se podía admirar su belleza,
su pelo, sus ojos, su vitalidad. Muchas se querían parecer a ella,
pues derrochaba por donde pasaba felicidad.
La
muchacha por fin llegó donde estaba el novio y este le cogió la
mano. También se le podía ver feliz. Estaba claro que era aquello
lo que querían los dos.
-Estamos
hoy aquí para celebrar el enlace de Louis Tomlinson y Katy Torres
La
gente se animaba aunque el cura pidió silencio. Después de su largo
discurso preguntó la primordial pregunta:
-Louis
Tomlinson, ¿deseas a Katy Torres como legítima esposa?
-Sí,
quiero
-Y
tu, Katy Torres, ¿deseas a Louis Tomlinson como legítimo esposo?
-Sí,
quiero
El
pequeño Ricky, acompañado de su madre, se acercó con los anillos.
Martha ayudó a su hijo dándoselos a Katy mientras le sonreía.
Ellos se alejaron dejando atrás a Louis y Katy colocándose
mutuamente los anillos en los dedos.
Y
las mismas campanas de dos años atrás resonaron por la misma
iglesia.
El novio y la novia,
como sigue la tradición, se besaron y recorrieron el pasillo
mientras todos los demás los observaban. Salieron al exterior y una
lluvia de arroz se depositó sobre el vestido de la novia.
Se hicieron muchas
fotos aquel día, pero la mejor foto de todas fue una en especial
donde se puede apreciar en el centro de la foto los novios
agarrándose por la cintura; a su derecha, Liam y Martha dándole la
mano a su pequeño Ricky de dos años; a la izquierda de los novios,
Trini y Niall, que, tras varios meses de recuperación de Trini,
ahora lucía una enorme barriga debajo de su vestido, la cual estaba
apoyada la mano de Niall; al otro lado de éstos, Zayn y María que
lucían una enorme sonrisa mientras Zayn rodeaba el cuello de María;
en una esquina podíamos ver a los crecidos Naxo y Abby, ésta
apoyando los brazos en su hermana pequeña, que había crecido bastante y era toda una mujercita; y a la otra esquina, Seryf apoyada
en Harry y los brazos de este rodeaban su cintura, parece que
siguieron adelante con lo suyo.
Aunque la foto se hizo muy famosa, ellos sabían que permanecerían juntos,
pasara lo que pasara, no le importaban las críticas. Eran, al fin y al cabo una familia.
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