19 de octubre de 2013

CAPÍTULO 50 *segunda parte*

(Narra Trini)

Mientras corría lo más que podía por todas partes me iba desesperando más y más. Después de mi encuentro con Kevin, no había visto a nadie más. Escuché unos cañonazos y supongo que habrán organizado algún juego, no me espero nada malo.

Pasé por todas partes unas tres veces y nada. Hasta que descubrí un bosque. Tenía miedo de internarme en él, pero cabía una posibilidad de que Katy estuviera allí, ya que no la encontré por ninguna parte. Así que con mucha fuerza de voluntad, me adentré en él.

A medida que iba avanzando, escuchaba más y más los sonidos de los pájaros cantar. Me encantaba la melodía y la seguía, más bien seguía mi instinto en todo momento.

Pensándolo detenidamente, no tenía brújula y no es que se me diera muy bien lo que es la orientación. Cogí el móvil y lo alcé, sin cobertura. Tal vez debería haber pensado mejor esto de meterse aquí.

Pero ya no hay vuelta atrás así que seguí adelante.

Hacía mucho frío y pisaba tanto hierba como nieve. Cada vez se me hacía más difícil andar con los tacones. Por lo que me los quité. Anduve un gran trecho descalza y acabé escondiéndome debajo de una piedra. Observé mis pies ensangrentados mientras descansaba.

¿De verdad estaba perdida en este bosque, estando a unos minutos de donde están todos?

Estaba completamente sola y el sonido de las ramas de los árboles al moverse me ayudó a pensar una solución.

Me disponía a salir de allí cuando al levantarme me encontré con una serpiente justo en frente de mi cara. Me inmovilicé. Arrastraba mi cuerpo hacia atrás lentamente, muy lentamente, con calma, mirándola fijamente. Ella giró su cabeza y dirigió su mirada hacia mí. Hizo un ruido raro con la lengua mientras la movía.

Miré a mi alrededor, por si podía encontrar algo que me ayudase a salir de esa situación. Y lo encontré. Fijé mi mirada en aquello y me agaché lentamente y lo cogí. Tiré el palo lejos y la serpiente corrió a cogerlo. Aproveché esa oportunidad y salí corriendo.

(Narra Niall)

-Voy a buscarla-dije levantándome de la silla
-La verdad es que es raro que no la haya encontrado ya. El reciento es grande pero lleva mucho tiempo sin aparecer ninguna de las dos...-comentó Liam
-Si no vuelvo, decidle a Trini que la quiero

Dispuesto a encontrarla, corrí por todas partes gritando su nombre. Estaba más desesperado de lo que yo quería y bastante exhausto.

Me lo recorrí todo tres veces, pregunté a camareros y nada. Hasta que llegué a un bosque. ¿Y si...? No creo que se haya metido ahí sin una brújula o algo que la mantuviera con duda. Me alejé pero luego me paré. Había pasado más de media hora y no la había encontrado. No hay otro sitio.

Conseguí una brújula y me adentré en el bosque. Estaba en lo cierto, distinguí huellas y por lo que veo son del pie de Trini pues, al cabo de un rato siguiéndolas, me encontré sus zapatos de tacón. Los recogí y cogí algo de confianza, sólo tenía que seguir las huellas y la encontraría.

Las huellas se cortaron en un sitio concreto, que en vez de huellas había un hoyo. Y sangre. Me preocupé y me dispuse a salir de allí cuando me encontré una serpiente muy cerca de mi nariz.

-Vamos, pequeña, no nos haremos nada ¿sí?-dije mientras me alejaba

Pero no funcionaba y esta cada vez parecía más hambrienta. Así que hice lo que mejor se hacer. Cantar.

Canté lo más dulce que pude y parece ser que a la serpiente le gustó porque se relajó. Cerró los ojos y disfrutó del sonido de mi voz pronunciar las notas musicales. Noté que la serpiente sólo necesitaba algo de cariño, se sentía sola y quería compañía. Alargué poco a poco el brazo, dispuesta a tocarla. Ella se asustó, y se echó para atrás, pero luego comprendió que no le haría nada malo y avanzó.

Magnífico. El tacto de la serpiente era suave aunque un poco espeluznante. Nunca tocaría nada igual. Ella se dejó llevar y se arrastró por mi brazo, rodeando mi cuello con su cuerpo. Me alegro que le haya caído bien y que la haya salvado de la desesperación.

-Te llamaré Nagini, ¿qué te parece?
-Shhhhhhh
-Lo tomaré como un sí

(Narra Martha)

-¿Quieres tomar algo Martha?
-Lo que tomes tú- le respondí a Liam con una sonrisa
-De acuerdo, pero después no de te quejes de lo que te traiga
-Confío en tí
-No deberías
-No debería

Le observé irse con su sonrisa en la boca. Siempre era así, siempre me hacía reír.

Giré la cabeza y vi un panorama que me sorprendió. Zayn y María dándose el lote.

Estaba claro que aquel jueguecito había ayudado a que salieran sus sentimientos, que por lo visto no eran solo de María. Se querían. Me alegré muchísimo por ellos y fijé mi mirada en la barra y le vi allí, tan atento, guapo, esbelto, musculoso y perfecto. No sabía lo que tenía. Bueno, sí lo sabía. Tenía al chico más maravilloso del mundo. Y le demostré que para mí lo era aquella noche.

Cuando llegó, me levanté, le cogí las bebidas y las coloqué sobre la mesa. Me tiré hacia él rodeando mis manos en su cuello mientras le besaba apasionadamente. Él no se lo esperaba pero reaccionó rápido. Me cogió por la cintura y me atrajo hacia sí. Los dos hacíamos lo que podíamos para acercarnos más al otro y aquel fue uno de mis mejores besos y el más apasionado.

-Por favor el numerito a otra parte-comentó Zayn
-No eres el más apropiado para hablar-dije recuperando el aire y noté que se había ruborizado
-Está bien, ya les dejamos a solas-les dijo Liam
-¿Qué...?
-Ven-me cogió por la muñeca
-¿Adónde vamos?
-Espera y verás

Esperé y vi. Me llevó a una habitación apartada y muy bien decorada. Las velas le daba un toque de intimidad y comodidad. Sabía perfectamente porqué me había traído aquí y estaba preparada. Lo haría lo mejor que pudiera. La verdad es que este ambiente me ayudará porque me siento muy segura aquí.

De la cama ascendían cuatro palos y caía una maravillosa tela, que al tacto se te ponían los vellos de punta.

Me cogió la mano y me llevó hasta la cama. Me senté encima suya, muy cerca.

-¿Sabes porqué estás aquí?
-Sí
-¿Quieres hacerlo?

Estaba dispuesta, quería con todas mis fuerzas y me limité a decir:

-Sí
-Llevo esperando este momento mucho tiempo, y quería que fuera en sitio especial
-En la boda de otro
-Hagamos como si esta fuera la nuestra

Me incliné y le besé pero me retiré riéndome y entré a un pequeño baño que había en frente. Gracias a Dios, llevaba una lencería atractiva. Me arreglé el pelo, me lavé los dientes, me depilé y me preparé para el momento. Estaba muy nerviosa, pues esta era la primera vez, pero solo para mí. ¿Y si no le parecía buena? ¿Si lo le gustaba? ¿Si no era lo suficiente para él?

Negué con la cabeza aunque esos pensamientos seguían en mi mente. Intentaría hacerlo lo mejor que pudiese.

Salí del baño con una pose sensual y Liam me taladró con la mirada. Le había gustado.

-Vaya...estás...

Me tiré encima suya

-Los comentarios para luego-le dije callándolo con un beso

Íbamos avanzando, cada vez más y más y a mi me vino una presión que no podía soportar así que le supliqué que parase, cosa que hizo a la primera que le dije.

-Lo siento, no se que me pasa
-Tranquila-dijo dándome un beso en la frente-si quieres lo dejamos para otro día. No tengo prisa

Y me encantaba que no la tuviera pero yo quería hacerlo

Negué con la cabeza y empecé de nuevo. Él me siguió la corriente y yo a él y así sucesivamente. Hasta que él paró.

-Eres buena
-Sigo tu ritmo

Nos miramos. Estábamos sudados, jadeando, lo que me provocaba que lo quisiera hacer con él una vez más. Me abalancé otra vez pero él me paró.

-No crees que está bien por hoy
-Eh...
-Me vas a destrozar fiera
-¿Te ha gustado?
-¿Que si me ha gustado?

Se incorporó y se colocó encima mía aproximando su cara a la mía

-Ha sido la mejor noche de mi vida

Sonreí mientras dije:

-Para mí también

(Narra Niall)

-Sinsajos...-susurré

Los sinsajos son pájaros que repiten lo que cantan, o la melodía que interpretan. Yo había escuchado algo, una melodía y eso significaba que había alguien y con vida. Y tal vez pudiera ser Trini.

Nagini y yo nos guiamos por el sonido de la melodía. Cada vez se intensificaba y yo corría más rápido.

De un momento para otro, la melodía dejó de intensificarse y de sonar. Miré al cielo y a mi alrededor, extrañado. ¿Porqué se había parado? ¿Significaba que ella estaba aquí cerca?

Inspeccioné el lugar hasta que encontré algo que no me gustó nada. Sangre.

Seguí el rastro y la vi, pero no exactamente como la quería ver. Estaba tumbada cubierta de hojas y plantas. La incorporé y le vi marcas en la cara, estaba ensangrentada. Me fijé en sus pies y estos más ensangrentados, arañados y sucios. La pobre había andado todo esto descalza. Le coloqué bien el vestido y se me cayó una lágrima al verla así. La cogí y podía notar el latido de su corazón y eso me calmaba un poco aunque no mucho. Seguí un poco hacia delante y llegué a un río. La coloqué allí a lado, mientras la serpiente y yo bebimos agua y le lavé la cara y los pies. Posé su cabeza en mis piernas y mientras lo hacía, admiraba su belleza y deseé por todo lo más preciado que estuviera bien y que regresáramos sanos y salvos.

Cogí mi brújula y llegué a una carretera. Cogí mi móvil y vi que había una sola ralla de cobertura. Llamé corriendo a la ambulancia y ya estaba más cerca de ponerla a salvo.

(Narra Katy)

Le pregunté a Georgia si había algún lugar del recinto donde me podía refugiar y que nadie me encontrase. Estaba más cerca de lo que quisiera estar, pero aquí seguro que no me encuentran. El comedor, tenía una azotea arriba y la escalera estaba muy escondida, se subía desde el sótano que sólo Georgia tenía la llave para abrir. Necesitaba pensar, estar a solas, tal vez llorar, desahogarme. Estar sola es lo que quería. Estaba claro que no había sido buena idea venir, por lo que haría como si no estuviese.

Creía que ya lo tenía superado, creía que solo Jake estaba en mi corazón, creía que sólo había uno y estaba en lo cierto, no había dos, uno. Y no era precisamente Jake. Era Louis. Se que siempre voy a estar enamorada de él y lo admito, cuando estoy sola, porque se que mis amigas no querrían oír esto pero es la verdad. Tendré que vivir con esto el resto de mi vida. Tendré que admitir que le amo aunque no estaré con él porque no siente lo mismo. Aprenderé a amar a otro y cada uno vivirá su vida con las personas que le correspondan y está claro que Louis y yo no correspondemos. Estaba destinado que él estuviera con otra persona y yo con otra.

Todo este tiempo sola he estado pensando en esto y me ha costado admitirlo, pero lo he echo.

Me arreglé el maquillaje, paré de llorar, me arreglé el pelo y me dispuse a salir de allí.

Entonces escuché pasos y me escondí detrás de un aire acondicionado. Penoso, lo sé. Pero no quiero que me encuentren aquí, no quiero que sepan que he estado aquí todo este tiempo pensando sola.

-¿Hay alguien ahí?

Esa voz la conocía

-¿Hola?

¿Louis? ¿Que hacía allí? ¿Cómo me había encontrado?

-Katy se que estás aquí, Georgia me lo dijo todo

Maldita Georgia

-Espero que al menos escuches lo que te voy a decir: Te quiero

No me esperaba que dijera eso, pero no me lo podía creer. Inconscientemente salí de mi escondite dispuesta a darle un bofetón.

Me acerqué con los ojos llorosos, llena de furia y empecé a pegarle. Él lo esquivó todo y me cogió por los brazos.

-Eh! Eh! ¿Qué haces?
-Te odio, te odio-dije negando con la cabeza mirando al suelo mientras intentaba soltarme
-Katy, Katy

Me derretí al oír decir mi nombre de su propia boca. Recuerdo todo lo que pensé antes

-Déjame, vete, olvídame, no vuelvas-intenté decirlo bordemente pero no funcionó, parecía desesperada
-No

Mis intentos de escapar fueron inútiles así que paré y respiré hondo. Armé valor y alcé la vista. Intenté no llorar, no quería que me mirase así, sería demasiado divertido para él

-Por favor, escúchame

Los dos teníamos que afrontar aquel momento y preferiría que fuera ahora, porque para que me dijera esas cosas feas, no querría verle otra vez. Me calmé, me soltó los brazos y le miré. Sin darme cuenta estábamos muy cerca el uno del otro.

-Está bien

Había estado preparándome para este momento durante mucho tiempo. Estaba preparada para aquello, me dirá lo que me tenga que decir y me iré de aquí. Pero no me preparé para estas palabras:

-Son tantas cosas las que te tengo que decir así que te las voy a resumir mucho porque no te quiero tener aquí mucho tiempo escuchando lo que digo. Lo primero de todo son mis disculpas hacia ti. Lo siento muchísimo, más que nadie. Lo siento por haberte echo pasar por todo esto y consintiendo que era un malentendido. Siento no haber aclarado las cosas antes porque me parece muy injusto que yo sepa lo que sientes por mí mientras tu no sabes lo que siento por ti.

``Nada´´ pensé

-Siento todo un mundo por ti. Eres mi mejor amiga y la persona que en más puedo confiar. Me inspiras, me alegras, llenas mi mundo de alegría. Aquellos meses de verano fueron los mejores que he pasado, junto a ti, porque estabas tu, solo tu. Estaba muy confuso, no tenía los sentimientos claros por Eleanor. Ella me sobornaba, me confundía hasta que me di cuenta y siento haberlo echo tan tarde. La dejé y ahora estoy mucho mejor y mis sentimientos ya están claros, se perfectamente lo que quiero.

Paró un rato para que asimile todo lo que me acababa de decir. Volvió a mirarme a los ojos y sin darme cuenta apoyó su mano en mi cintura y me iba acercando hacia sí.

-Quiero que sepas que todo lo que ocurrió fue un malentendido, yo nunca, jamás quise ponerte en ridículo delante de nadie y pronuncié esas malditas palabras porque estaba nervioso, era la prensa y se organizaría un escándalo si dijera que estaba enamorado de ti. No quería que esa fuera la forma de que te enterases. Me tienen harto esos paparazzis y no le iba a dar el lujo de enterarse primero. Pero veo que te lo tendría que haber dicho porque si hubiera sabido que te iba a perder, hubiera dicho todo lo necesario para que te mantuvieras a mi lado.

Ahora todo tenía sentido pero...

-Pero espera y ¿porqué te liabas con todas esas chicas?
-Porque tenía que olvidarme de ti de alguna forma, aunque no quisiera. Te veía por perdida, creía que jamás me volverías a dirigir la palabra hasta que Abby vino a mi casa y me salvó
-¿Te salvó?
-Me hizo ver lo que estaba haciendo con mi vida, estaba mal, fatal, me sentía inútil y un completo gilipollas. Además me recordó algo muy importante que añoraba pero no lo sabía hasta que me lo recordó-hizo una pausa antes de continuar- tu sonrisa

Sonreí

-No recordaba la luz que emitía y lo feliz que me hacía verte sonreír. Así que con eso en la cabeza intenté recuperarte, pero no te encontraba hasta que Georgia me lo contó.
-¿Porqué saliste corriendo entonces, cuando me ayudaste a levantarme?
-Porque estaba asustado, tenía mucho miedo de tu reacción. Sinceramente creí que me matarías y veo que no

Bajé la mirada nerviosa. Él me cogió la barbilla, exactamente igual como la primera vez, en aquel balcón, aquella noche. Y me dijo:

-Te quiero, te amo, eres lo que más deseo en esta vida. Quiero que olvides esas palabras que te dije y te quedes con estas:

``Me importas más que mi propia vida, la daría por ti´´

Me susurró aquella frase al oído y sentí un escalofrío. Sonreí

-Las palabras ya están dichas, pero si no te lo crees, mira lo que tengo

Acercó la mano a mi oreja e hizo un chasquido. La apartó y vi un papel. Me lo ofreció y lo leí con detenimiento.

``Concierto Demi Lovato´´

Eran dos entradas para el próximo concierto de Demi, mi ídola aparte de ellos. Mis ojos se humedecieron.

-Si crees que que unas entradas vas a hacer que te perdone la llevas clara-dije sonriéndole
-Si vamos los dos juntos...
-¿Y si no te llevo a ti?
-Te daré un beso
-Entonces, no vayas conmigo

Tardó en pillar la indirecta mirándome a los ojos, pero lo hizo, vaya si lo hizo. Aquel era nuestro primer beso. Sus labios encajaban perfectamente con los míos. El contacto de su piel, su olor, su todo era perfecto. Le rodeé los brazos al cuello y le atraje más hacia mi. Él enredó sus brazos en mi cintura y nuestros cuerpos se unieron en uno solo. Me equivocaba, vaya si me equivocaba, habíamos nacido para estar el uno con el otro.

Me separé para decirle lo siguiente:

-Feliz cumpleaños
-Gracias
-No te he regalado nada, me siento fatal
-Sí que lo has echo, tu propia presencia es mi mayor regalo

Le sonreí y tomándolo como regalo le besé con todas mis fuerzas, dándolo todo, para que ese fuera el mejor beso de su vida.

-Vayámonos de aquí, no quiero que te pongas mala y no te pueda besar ahora que puedo

Se acercó a mi y me abrazó. Yo le retuve, no quería reunirme con todos de nuevo, quería estar con él, abrazada, durante mucho tiempo

-Sabes
-¿Qué?
-Nunca te dejaré marchar
-No lo permitiré

Bajamos al comedor y me acordé de que Louis no había cenado, había estado buscándome mientras yo huía.

Me acerqué al camarero y le pedí si había sobrado algo de la cena para comérnoslo. Tuvimos suerte de que quedase un cocinero recogiendo y que fuera romántico.

El camarero nos preparó la mesa para nosotros solos y nos sirvió la exquisita carne.

-Parece una cita ¿no crees?
-Lo es-afirmé

Él me sonrió y empezamos a comer. Hablamos, reímos, lloré de la risa y casi me atraganto. Lo estaba pasando fenomenal con él. Estaba feliz, después de tanto tiempo. Sabía que él era el único que me podía hacer feliz.

Al terminar la cena me ofreció bailar

-¿Bailamos?-dijo acercando su mano

Dudé pero imaginé que aquella situación no se repetiría fácilmente. Toda una pista de baile para nosotros solos.

Le ofrecí mi mano y él la sostuvo, con fuerza y confianza. Me llevó al centro de la pista y me agarró la cintura. Justamente como antes, cuando nos besábamos. Y yo hice lo mismo.

El camarero, al vernos bailar, se dio cuenta de que necesitábamos una cosa esencial: la música

Encendió el aparato y puso la lista de reproducción de canciones lentas aposta y yo en mi mente se lo agradecí.

-Katy, ¿me harías un último favor?
-¿El qué?
-¿Te casarías conmigo?


*Dos años después*

El sonido de las campanas retumbaban por todo el edificio junto con las voces, gritos y el pleno escándalo de la multitud. Reclamaban a la novia pues el novio se impacientaba.

Y entonces la gente se cayó y las puertas se abrieron dejando pasar a la novia agarrada al brazo de su padre. Se podía admirar su belleza, su pelo, sus ojos, su vitalidad. Muchas se querían parecer a ella, pues derrochaba por donde pasaba felicidad.

La muchacha por fin llegó donde estaba el novio y este le cogió la mano. También se le podía ver feliz. Estaba claro que era aquello lo que querían los dos.

-Estamos hoy aquí para celebrar el enlace de Louis Tomlinson y Katy Torres

La gente se animaba aunque el cura pidió silencio. Después de su largo discurso preguntó la primordial pregunta:

-Louis Tomlinson, ¿deseas a Katy Torres como legítima esposa?
-Sí, quiero
-Y tu, Katy Torres, ¿deseas a Louis Tomlinson como legítimo esposo?
-Sí, quiero

El pequeño Ricky, acompañado de su madre, se acercó con los anillos. Martha ayudó a su hijo dándoselos a Katy mientras le sonreía. Ellos se alejaron dejando atrás a Louis y Katy colocándose mutuamente los anillos en los dedos.

Y las mismas campanas de dos años atrás resonaron por la misma iglesia.

El novio y la novia, como sigue la tradición, se besaron y recorrieron el pasillo mientras todos los demás los observaban. Salieron al exterior y una lluvia de arroz se depositó sobre el vestido de la novia.

Se hicieron muchas fotos aquel día, pero la mejor foto de todas fue una en especial donde se puede apreciar en el centro de la foto los novios agarrándose por la cintura; a su derecha, Liam y Martha dándole la mano a su pequeño Ricky de dos años; a la izquierda de los novios, Trini y Niall, que, tras varios meses de recuperación de Trini, ahora lucía una enorme barriga debajo de su vestido, la cual estaba apoyada la mano de Niall; al otro lado de éstos, Zayn y María que lucían una enorme sonrisa mientras Zayn rodeaba el cuello de María; en una esquina podíamos ver a los crecidos Naxo y Abby, ésta apoyando los brazos en su hermana pequeña, que había crecido bastante y era toda una mujercita; y a la otra esquina, Seryf apoyada en Harry y los brazos de este rodeaban su cintura, parece que siguieron adelante con lo suyo.


Aunque la foto se hizo muy famosa, ellos sabían que permanecerían juntos, pasara lo que pasara, no le importaban las críticas. Eran, al fin y al cabo una familia. 


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