(Narra Katy)
Me dolía la cara de tanto sonreír
Todo era perfecto! Tenía las mejores amigas del mundo, me iba a
Londres y ahora resulta que también voy a ver a mis ídolos!
De la ilusión me olvidé que el avión
salía a las 12:00 y eran las 11:15 y yo sin vestir ni desayunar. Fui
corriendo y pillé lo primero que encontré: un jersey burdeos con
pantalones claros y converse blancas teñidas. Me lo puse lo más rápido posible y con la tostada en la boca salí de mi casa corriendo
hacia el aeropuerto.
(Narra María)
!Fíjate tu! Con que yo era la que
llegaba tarde eh? ¿Ahora quién era la que estaba allí primera? ¿Esperándolas? Yo. Pero bueno, me da igual quiero que lleguen ya.
Para pasar el rato jugueté un rato
con mi móvil cuando unas manos me taparon los ojos.
-!Cucu! Quién soy!?
-Porfavor Katy podría reconocer tu
voz de pito a miles de kilómetros- dije bromeando.
-Ahhh si claro ya- me metió un
puñetazo en el brazo que realmente me dolió bastante.
-Emmmmm- dijo mientras miraba a su
alrededor. ¿Y Trini? ¿No está?
-No la he visto, ¿le habrá pasado
algo?- dije en tono preocupado.
-No creo, ella siempre suele llegar
tarde.
*10 minutos después*
-Uffffffffffffff! Como no llegue ya !perdemos el avión!- escuchaba la voz de Katy a mi espalda
resoplando. Esto de esperar no se le daba nada bien.
Entonces, vemos a una chica delgada,
con una maleta el doble de kilos que ella cargando con su mano
izquierda mientras avanzaba, despacio. El pelo negro, liso le caía
por la cara, por lo que no podíamos distinguir su rostro.
Cuando llegó a nosotras, se paró y
alzó la vista. Lo que vimos en ese rostro no era nada comparado con
lo que nos podíamos llegar a imaginar.
(Narra Katy)
-Trini....? Pero....
No lo pensé ni un instante más. Lo
que ella necesitaba era el cariño de una amiga y yo se lo iba a dar.
-Shhhhh, va, ya esta tranquila, ya
pasó... - le decía al oído en tono conservador mientras la abrazaba.
Venga- la separé de mi para observarla- vamos a irnos de aquí y si
eso más tarde cuando estés mejor me cuentas lo que te pasa ,¿si?
Ella afirmó con la cabeza.
Acto seguido María cogió su maleta
y yo cogí su brazo rodeándolo en mi cabeza, para ayudarla a andar y
saber que estoy ahí y que nunca la abandonaría, por nada del mundo.
Se que este capítulo es corto pero para compensar ahora mismo subo otro :)
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