Que nunca la abandonaría, por nada
del mundo.
Mientras andábamos, yo le iba
diciendo palabras de consuelo y María nos miraba cada dos segundos
con cara de preocupación ( no era nada normal en ella mostrar sus
sentimientos ).
Ella se ofreció a llevar a Trini un
rato y yo acepté. Entonces, chequeamos lo más rápido que pudimos y
cuando entramos al avión, observamos con interés una cosa. Menos mal,
los asientos eran de tres.
Nos sentamos; María en la ventana,
Trini en medio y yo en el asiento que da al pasillo. Trini apoyó su
cabeza sobre mi hombro y oía su respiración, creo que se quedó dormida al instante. Me pregunto que será lo que le pasa.
Entonces, entre señas María y yo hablábamos
Tenía que contarles lo de la entrada, que yo las tenía ,pero no era
el momento. Aunque no podía esperar más tiempo a decírselo porque el
concierto era esa misma noche.
(Narra Diego)
Conozco a Katy desde hace 5 años.
Es mi mejor amiga desde entonces, aunque al principio no quedábamos mucho porque yo vivía lejos de ella hasta que me mudé cerca. Lo
cierto es que cuando me llamó dando gritos de lo de las entradas, no
podía estar más orgulloso por ella. Aunque quisiera estar con ella
allí.
Es verano y en esos tiempos Katy y
yo solíamos quedar bastante, pero este va a ser muy diferente. Voy a
tener un vacío que solo lo llena ella con su sonrisa y su cálida melena, que me encanta.
(Narra Katy)
-Katy...Katy... Subí la cabeza y me encontré con un dolor de cuello insoportable. Me había quedado
completamente dormida.
-!Katy! !Mira eso!- María señalándome a la ventana.
Observé el maravilloso paisaje. El
mar, la ciudad... era hermoso. Llamé a Trini para que viera el
paisaje y así nos quedamos las tres por un rato mirando ese increíble fenómeno.
(Narra Trini)
Cuando lo vi me quede asombrada. Era algo así.
Entonces, me vino un dolor de cabeza
inevitable y al parecer Katy se dió cuenta y me apoyó la cabeza en su
hombro de nuevo, aunque yo también noté que a ella también le dolía. Quería decírselo, quería contarle todo porque se que
ella sabe escucharme y entenderme.
-Katy, María, os tengo que contar
una cosa.
Automáticamente, las dos abrieron
mucho los ojos y se incorporaron para mirarme mejor. Estaban
dispuestas a escucharme.
Les conté todo, cada detalle, lo que
me había echo antes (aunque ellas ya lo supieran), mi conversación con él... Cuando acabé Katy
no lo pudo reprimir, se levantó y pegó una patada al asiento. Después se sentó y me miró:
-Trini, a ese tio le voy a dar yo su
merecido, dame el móvil
-Katy, no...
-Por favor Trini, dámelo
-Dale el móvil-dijo María
Cuando se lo di, ella se levantó y
se dirigió al fondo del avión Se empezaron a escuchar gritos que a
todos les asustó. Volvió se sentó de lo más normal y me dio el móvil.
-Ya le he dicho lo que le tenía que
decir. Olvídate ya de ese tio que hay mejores para ti, porque tu te
mereces más que ese pedazo de mierda, ¿entendiste?
Afirmé, la verdad que un poco
asustada. Nunca había visto a Katy así.
-Y ahora tengo una cosa que
deciros...-se llevó las manos al bolsillo. !NOS VAMOS DE CONCIERTO
CHICAS!

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