7 de junio de 2013

CAPÍTULO 32

(Narra Trini)

Niall y yo decidimos quedarnos en casa y pasar el día o viendo la tele, durmiendo y hablando y conociéndonos mejor.

Empezamos a jugar a decir verdades de nosotros, cosas que nos arrepentimos de haber echo y cosas de ese estilo.

-Dime, ¿con cuantas te has acostado?-le pregunté

Desvió la mirada y la llevó al techo. ¿Tanto tendría que pensar? ¿Con tantas se había acostado?

-Unas 3
-Vaya
-¿Y tú?
-Soy virgen

Se me vinieron recuerdos horribles a la mente. Al momento intente borrarlos y me concentre en el momento.

-¿Tu primer beso?-preguntó un Niall furioso

Le alcé una ceja. El se rió

-8 años
-Yo 11
-No está mal
-Sí con quién lo hice
-Eso ya esta hecho, olvídalo

Entonces se acercó a mí y yo me iba echando para atrás. Sin darme cuenta que estaba al filo de la cama, me caí de espaldas. No me imaginé para nada la reacción que tuvo Niall. No se rió  si no que se levantó como un rayo y me ayudó a levantarme.

-Gracias-le dije poniéndome bien la ropa
-Eso te pasa por esquivarme-me agarró de la cintura-ahora no te podrás caer

Le rodee los brazos por el cuello mirándolo fijamente y le besé


(Narra Abby)

Como todos los días regresaba de la escuela a las tres de la tarde. Llegaba, le daba dos besos a mi madre y comía  Después me metía en la habitación y me cambiaba de ropa. Me quitaba los vaqueros y me ponía unos pantalones cortos de deporte, las rodilleras y mis tenis. En la parte de arriba, me ponía la camiseta oficial de mi club que ponía  `Club Voleibol Málaga . Practicaba voley casi todos los días dos horas. Realmente disfrutaba jugando, me desahogaba y además era bastante buena. Me abrochaba la chaqueta (a juego con la camiseta) y me colocaba la mochila con una botella de agua y otro pantalón largo por si luego hacia frío.  Salía de mi casa y hacía un paseo de unos 15 minutos andando hasta llegar al pabellón donde daba clases. Abría la puerta y me encontraba con unos pasillos, bajaba unas escaleras, giraba a la derecha y salía a la cancha. Estaba dividida en dos grandes campos. En la parte derecha estaban lo de Kárate y al fondo, estaban los de voley. Las dos canchas estaban separadas por un gran telón que llegaba hasta el infinito techo. Tan alto no deberá de ser porque en mis inicios, le pegué al balón tan fuerte, que pasó el telón y cayó en el otro campo, dándole a uno de Kárate en la cabeza.

Llegaba y soltaba mis cosas, me desabrochaba la chaqueta y miraba hacia la grada. No sé porqué lo hacía, tal vez para recordar algunos de los momentos inolvidables que había pasado cuando me visitaban mis amigas Martha, Helen y Seryf. Como las echaba de menos.

Me colocaba bien las rodilleras y saludaba a las chicas con dos besos. Luego, me dirigía a mi entrenador, Nacho y también le saludaba.

-Buenas Naxo! (Él se llama Nacho pero al parecer parece que le gusta que le llamen Naxo)
-Hola Abby! ¿Cómo va esa rodilla?

Hace unas semanas me hice daño en la rodilla, perdiéndome un importantísimo torneo. Yo quería ir, pero él me lo impidió rotundamente:

-Abby estás lesionada no voy a permitir que juegues en esas condiciones. Lo único que harás será hacerte más daño y que te tengan que operar la rodilla y nunca más podrás jugar

Estas palabras ( nunca más podrás jugar ) me cautivaron y decidí no participar, aunque seguía teniendo las mismas ganas.

-Va estupenda!
-Muy bien! Me alegro! Fiuuuuu!-pitó- ¡VAMOS CHICAS! ¡A CALENTAR!

Después del calentamiento (que era bastante duro) practicábamos las posiciones ya que yo hago voley pista y al parecer son muy exigentes con eso.

No solía fallar, las cogía todas, me tiraba si era necesario y remataba también.  Pero aquel día,  aquel día se me cruzaron los cables y no daba ni una. Ni una pelota que yo tocaba pasaba la red, y si no la tocaba yo, caía al suelo.

Total, que estaba bloqueada y Naxo decidió que me tomara un descanso. Estaba enfadadísima conmigo misma. De veras que quería hacerlo bien pero no sabía qué me pasaba. Mirando a las chicas y desvié la mirada hacia mi entrenador. Naxo medía 1,90 era moreno de piel y el pelo suave y liso le caía en la cara de una forma increíble  Estaba bastante cachas. Un momento, ¿que hago yo mirándole cuando debería de estar atenta al juego? Removí la cabeza y me concentré o eso intenté. Entonces me llamó para que entrara y seguí un poco mejor el resto del entrenamiento.

Salí de allí tan tranquila, andando por la calle. No andé mucho cuando oí alguien gritando mi nombre:

-ABBY! ABBY!

Me giré preocupada y descubrí que era Naxo y venía corriendo hacia mí.

-¿Qué pasa Naxo?
-Toma, es que te dejaste la chaqueta allí dijo entregándomela.  Nos miramos y por un momento nuestras manos se rozaron. Sentí un escalofrío recorriendo mi cuerpo y estremeciéndome. ¿Qué era aquella sensación?  Era completamente nueva para mi

-Gracias, muy atento
-De nada, nos vemos mañana Abby

Me sonrió  se giró y se fue. Se me quedó una sonrisa en la boca, reaccioné y me dirigí a casa oliendo la chaqueta, con su olor.


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