(Narra
Trini)
Niall
y yo decidimos quedarnos en casa y pasar el día o viendo la tele,
durmiendo y hablando y conociéndonos mejor.
Empezamos
a jugar a decir verdades de nosotros, cosas que nos arrepentimos de
haber echo y cosas de ese estilo.
-Dime,
¿con cuantas te has acostado?-le pregunté
Desvió la mirada y la llevó al techo. ¿Tanto tendría que pensar? ¿Con
tantas se había acostado?
-Unas
3
-Vaya
-¿Y
tú?
-Soy
virgen
Se
me vinieron recuerdos horribles a la mente. Al momento intente
borrarlos y me concentre en el momento.
-¿Tu
primer beso?-preguntó un Niall furioso
Le
alcé una ceja. El se rió
-8
años
-Yo
11
-No
está mal
-Sí con quién lo hice
-Eso
ya esta hecho, olvídalo
Entonces
se acercó a mí y yo me iba echando para atrás. Sin darme cuenta que
estaba al filo de la cama, me caí de espaldas. No me imaginé para
nada la reacción que tuvo Niall. No se rió si no que se levantó como
un rayo y me ayudó a levantarme.
-Gracias-le
dije poniéndome bien la ropa
-Eso
te pasa por esquivarme-me agarró de la cintura-ahora no te podrás caer
Le
rodee los brazos por el cuello mirándolo fijamente y le besé
(Narra
Abby)
Como
todos los días regresaba de la escuela a las tres de la tarde.
Llegaba, le daba dos besos a mi madre y comía Después me metía en la habitación y me cambiaba de ropa. Me quitaba los vaqueros y me ponía unos pantalones cortos de deporte, las rodilleras y mis tenis. En la
parte de arriba, me ponía la camiseta oficial de mi club que ponía
`Club Voleibol Málaga . Practicaba voley casi todos los días dos
horas. Realmente disfrutaba jugando, me desahogaba y además era
bastante buena. Me abrochaba la chaqueta (a juego con la camiseta) y
me colocaba la mochila con una botella de agua y otro pantalón largo
por si luego hacia frío. Salía de mi casa y hacía un paseo de unos 15
minutos andando hasta llegar al pabellón donde daba clases. Abría la
puerta y me encontraba con unos pasillos, bajaba unas escaleras,
giraba a la derecha y salía a la cancha. Estaba dividida en dos
grandes campos. En la parte derecha estaban lo de Kárate y al fondo,
estaban los de voley. Las dos canchas estaban separadas por un gran telón que llegaba hasta el infinito techo. Tan alto no deberá de ser
porque en mis inicios, le pegué al balón tan fuerte, que pasó el telón y cayó en el otro campo, dándole a uno de Kárate en la cabeza.
Llegaba
y soltaba mis cosas, me desabrochaba la chaqueta y miraba hacia la
grada. No sé porqué lo hacía, tal vez para recordar algunos de los
momentos inolvidables que había pasado cuando me visitaban mis amigas
Martha, Helen y Seryf. Como las echaba de menos.
Me
colocaba bien las rodilleras y saludaba a las chicas con dos besos.
Luego, me dirigía a mi entrenador, Nacho y también le saludaba.
-Buenas
Naxo! (Él se llama Nacho pero al parecer parece que le gusta que le
llamen Naxo)
-Hola
Abby! ¿Cómo va esa rodilla?
Hace
unas semanas me hice daño en la rodilla, perdiéndome un importantísimo torneo. Yo quería ir, pero él me lo impidió rotundamente:
-Abby
estás lesionada no voy a permitir que juegues en esas condiciones. Lo único que harás será hacerte más daño y que te tengan que operar la
rodilla y nunca más podrás jugar
Estas
palabras ( nunca más podrás jugar ) me cautivaron y decidí no
participar, aunque seguía teniendo las mismas ganas.
-Va
estupenda!
-Muy
bien! Me alegro! Fiuuuuu!-pitó- ¡VAMOS CHICAS! ¡A CALENTAR!
Después del calentamiento (que era bastante duro) practicábamos las
posiciones ya que yo hago voley pista y al parecer son muy exigentes
con eso.
No solía fallar, las cogía todas, me tiraba si era necesario y remataba también. Pero aquel día, aquel día se me cruzaron los cables y no
daba ni una. Ni una pelota que yo tocaba pasaba la red, y si no la
tocaba yo, caía al suelo.
Total, que estaba bloqueada y Naxo decidió que me tomara un descanso. Estaba enfadadísima conmigo misma. De veras que quería hacerlo bien pero no
sabía qué me pasaba. Mirando a las chicas y desvié la mirada hacia mi
entrenador. Naxo medía 1,90 era moreno de piel y el pelo suave y liso
le caía en la cara de una forma increíble Estaba bastante cachas. Un
momento, ¿que hago yo mirándole cuando debería de estar atenta al
juego? Removí la cabeza y me concentré o eso intenté. Entonces me llamó para que entrara y seguí un poco mejor el resto del entrenamiento.
Salí de allí tan tranquila, andando por la calle. No andé mucho cuando oí alguien gritando mi nombre:
-ABBY!
ABBY!
Me
giré preocupada y descubrí que era Naxo y venía corriendo hacia mí.
-¿Qué pasa Naxo?
-Toma,
es que te dejaste la chaqueta allí dijo entregándomela. Nos miramos y
por un momento nuestras manos se rozaron. Sentí un escalofrío recorriendo mi cuerpo y estremeciéndome. ¿Qué era aquella sensación?
Era completamente nueva para mi
-Gracias,
muy atento
-De
nada, nos vemos mañana Abby
Me sonrió se giró y se fue. Se me quedó una sonrisa en la boca,
reaccioné y me dirigí a casa oliendo la chaqueta, con su olor.
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