Noté como la crema me caía por la mano suave y deslizante. Me la restregué
por las manos uniformemente y las extendí. Las bajé hasta llegar a
tocarla y ponerme en contacto con su abrasadora piel. Repartía lo
mejor que podía la crema por su espalda, dando a la vez ligeros e
intensos masajes. A ella parecían gustarles porque cada vez que daba
en un punto sensible ella se estremecía de placer. Daba la sensación de
que no quería que acabase nunca. Entonces ascendí hasta su cuello y
lo rodé con mis manos. Suavemente fui bajando hasta llegar a los
hombros y ahí hacerle un pequeño masaje y una vez más se
estremeció. Puse mi dedo en su columna vertebral y la recorrí provocando en ella un escalofrío.
Decidí parar y entonces ella me dijo sin mirarme:
-Harry,
sigue
Sin
pensarlo dos veces me volví a echar crema pero antes de que le
pudiera volver a tocar, oímos una voz procedente de la tienda.
-HARRY,
SERYF!-era Louis gritando
-Creo
que nos llaman-dije
Fin
del masaje caluroso.
(Narra
Katy)
Empezamos
a recoger las cosas y ni rastro de Seryf y Harry. Al principio Zayn
tampoco aparecía, pero luego vino y se excusó de que se fue a un bar
a refrescarse de esa ola de calor que hacía allí Sabía perfectamente
que no sabía nadar.
Entonces,
viendo que no aparecían les llamamos y al rato vienen los dos juntos.
Sospechoso.
A
la hora de irse en coche, nos repartimos como quisimos: Liam, Martha,
Zayn, Helen y Seryf en la furgoneta de los chicos conduciendo Liam,
y en el coche de las chicas, yo, Louis (aunque no me senté a su lado
porque seguía enfadada con él), Zayn, conduciendo, María y Harry. Decidí sentarme al lado de éste último.
Llegamos
a casa y dejamos las cosas por medio. Seryf subió a su habitación y descubrió a Niall y Trini durmiendo abrazados. No los quiso molestar
y salió de allí. Yo tenía envidia de ella, porque está con la
persona quien quiere. Yo ni si quiera lo sé.
Dejando
esos pensamientos, me fui a ducharme al igual que el resto lo
hicieron. Ya todos duchados, planeamos que los chicos se quedasen
de nuevo a dormir. Liam y Martha estaban de acuerdo y por lo visto
los demás también, aunque a mí no me hacía mucha gracia. Vaya a ser
que se me cuele otro payaso en mi habitación.
Seryf,
como siempre, hizo la cena, que por cierto siempre le salía todo
delicioso. Nos sentamos a comer en la mesa y pusimos las noticias.
Estábamos comiendo nuestros espaguetis en silencio cuando oigo algo que me llamó
bastante la atención y que jamás olvidaría.
<<Sentimos
informales de las noticias de última hora. Un avión destino Londres
procedente de Málaga, se ha estrellado al sufrir una avería interna
que produjo que cayera en picado. Se desconoce la cifra exacta, pero
más de 100 muertos y muchos más heridos han resultado de esta catástrofe. Pero lo que más nos llama la atención, es que una joven
de 19 años ha muerto durante este trágico accidente. Se llamaba Abby
Jones y venía a Londres para reunirse con sus queridos. Sentimos
mucho esta gran perdida...>>
Mi
cuerpo no podía reaccionar ante aquello, mi mirada se perdió en la
pantalla mirando más allá de ese cadáver sin vida cubierto con una
sábana blanca. Me perdí entre aquellos humos y explosiones que
causaban dolor en mi interior. Aquella mirada la cubrí
inconscientemente para evitar derramar lo inevitable.
Al
escuchar aquello me temía lo peor, no quería ni imaginarme lo que podría haber pasado, pero era imposible ignorar todos aquellos
pensamientos que me venían. Mis piernas se convirtieron en gelatina,
mi temperatura corporal disminuyó dos grados y lo peor de todo, es
que sentí como si una gigantesca pelota de plomo cayese sin remedio
encima de mi cabeza, recorriendo todo mi cuerpo, destrozándolo por
dentro. Simplemente me acababa de pasar aquello.
Cuando volví a abrir lo ojos después de que me cayesen dos gotas, me giré para ver la reacción de mis amigos. Helen tenía las manos en la cara
y apreciaba como sus ojos llorosos no paraban de brillar, Seryf no
obtuvo respuesta a aquello, se quedó totalmente seria y petrificada.
Martha en cambio, estaba totalmente agachada en la silla con la cara
entre las piernas sollozando, a Trini y María se les hizo un nudo en
la garganta que les impidió hablar. Los chicos en cambio, como no sabían quién era Abby, no la conocían de nada, se limitaron a
permanecer serios aunque con los ojos llorosos.
Todos
nos imaginábamos lo peor, por un simple momento pensábamos que eso
no podría ser, ella no era la que estaba debajo de aquella sábana
blanca, ella no se había ido y volvería claro que volvería. No se quedaría en el cielo para siempre. Teníamos esa esperanza, creíamos que esto era un sueño, que nada era real. Pero lo era y más que
real. Sabíamos perfectamente lo que pasaba y no había más vuelta de
hoja. Había pasado aquello y punto.
Me
levanté de la mesa tambaleando y Niall, que estaba más próximo de mí, me ayudó a levantarme. Le dije que se apartara, no quería tener nadie
cerca. Subí y me encerré en mi habitación aunque creo que todos me
imitaron porque se oyeron unos portazos seguidos de otros.
Los
chicos decidieron irse porque ahora no era momento para estar allí,
era mejor marcharse y así lo hicieron. Por lo menos yo no quería en
este momento a nadie a mi lado. Quería echarlo todo, desahogarme,
llorar y llorar hasta que ya no me quedasen más lágrimas y llorar en
seco, que dicen que duele más.
Abby
para mi era una muy buena chica, cariñosa, simpática, alegre y
maravillosa. Yo solo la conocía de los chats, nunca la había visto en
persona y soñaba con verla. Pero nada más pensar que aquello nunca
se podría hacer realidad, no por otra cosa si no porque ella ya no está aquí, no está en nuestro nivel, ella ha ascendido.
Si
yo estaba así, que la conocía de poco tiempo, no me quiero imaginar
como lo estarán pasando Helen, Seryf y Martha. Esos recuerdos con
ella se quedarán en sus memorias para siempre ya que nunca se volverán a repetir.
Esa
chica rubia, esa chica de la pantalla, esa 'Abby' lejana que conocíamos, esas anécdotas que nos contaban las chicas de ellas, de
los mejores momentos que habían pasado juntas. Aquellos ojos que
miraban con interés e ilusión. Pensar que esos ojos ahora se habían desvanecido, habían perdido esa luz característica que los hacía
preciosos. Que aquella chica ilusionada y alegre, se había convertido
en un recuerdo, pero no en un simple recuerdo, de estos que te marcan
la vida para siempre. De los que nunca olvidarás.
Hasta
que cada uno de nuestros corazones deje de funcionar, Abby estará presente con nosotras, en un pequeño trozo de cada una que en
conjunto, forman a un ángel. Un ángel que brillará hasta el fin de
los días.
Me he enamoraoooo ♡♡ de verdad soy una estupida vakillaaaa por no hanerlo leio antes jajajaj
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