(Narra
Katy)
-No,
mierda por aquí no es...Uf...
Un
potente foco de luz apareció y vi mejor la escena. Estaba rodeada de
muertos.
Me
entró un pánico terrible y quería salir corriendo pero algo me lo
impedía, me mantenía a estar allí. Entonces respiré hondo para
intentar calmarme y pensar. ¿Qué hacía yo aquí y cómo había
llegado? Caí en la conclusión de que aquellas preguntas ahora mismo
no importaban porque puede que esté en peligro. Me recorrí la sala
en busca de algo útil y vi algo que no me esperaba allí.
“Abby
Jones, accidente”
Era
un gran cajón de metal cerrado, es decir, donde se enterraban a los
muertos. Mis piernas empezaron a flaquear y un peso cayó encima mía.
¿Es posible que estuviera allí? ¿La vería por primera vez, aunque
sea muerta?
No
creo que me agrade mucho. Prefiero quedarme con el recuerdo tan
bonito que me dieron las chicas sobre ella, imaginármela yo por mi
cuenta, creando a una chica fabulosa, tal y como era.
Pero
la intriga me comía y sin saber lo que hacía, abrí el cajón.
Me
desperté jadeando con el corazón palpitándome con mucha fuerza y
parecía que se me iba a salir del pecho. Miré alrededor. No me
encontraba en aquella sala, si no en mi propia habitación. Me
extrañé mucho pues, si era cierto lo que me acababa de pasar, tenía
que buscar un final. Pero también cabía una posibilidad de que me
lo hubiera inventado. ¿Quería eso decir, que yo estaba loca? ¿O
era una señal de alguien?
Descarté
la última opción porque me parecía irreal, ¿cómo alguien iba a
contactar conmigo, y además para qué?
Mi
cabeza iba a estallar con tantas preguntas sin resolver. Encontré a
mi estómago muerto de hambre y decidí bajar a comer algo.
(Narra
Louis)
Un
fuerte dolor de cabeza vino a mi mente y esa fue la causante de que
me despertara y no en cualquier sitio. Abrí los ojos lentamente
mientras me iba levantando muy forzosamente. Lo observaba todo
preguntándome dónde carajos estaba. No entendía nada de lo que
estaba pasando ni de dónde me encontraba.
Entonces,
entró un hombre alto y flacucho portando una bandeja con un vaso de
leche y galletas.
Lo
posó en la mesilla de noche de la derecha y se fue sin decir nada
cerrando la puerta de metal blindada con llave.
Seguía
sin entender y aquello no me había dado ninguna respuesta, pero con
el estómago vacío uno no puede pensar, así que me puse manos a la
obra.
(Narra
Martha)
Cuando
bajé las escaleras me encontré a Katy desayunando.
Era
habitual que cuando alguien bajara, ella sonreía alegremente y le
decía eh! ¿Qué tal? ¿Has dormido bien? Siempre muy agradable y
dulce.
Pero
esa mañana no fue así. Si no que yo llegué y no le podía
distinguir la cara por que tenía los pelos cubriéndola. Me agaché
para intentar mirarla pero nada.
-Buenos
días-intenté
Ella
alzó la vista y me miró con cara pálida
-¿Qué
te pasa?
Entonces
me preocupé porque cayó al suelo desplomándose bruscamente.
(Narra
Louis)
-¿Porqué
estás investigando esto?
-¿Investigando
el qué?
-YA
LO SABES. NO ME ANDES CON RODEOS NIÑATO
¡PLAC!
-AAAH!
-¿QUE
ESTÁS BUSCANDO?
-NO
LO SÉ
-AAH!
-DILO
-NO
SÉ QUE ME DI...AH! PARA POR FAVOR
-Pues
dime porqué crees que estás aquí
Miré
a ese hombre que me había traído la comida que parecía inofensivo
y ahora me estaba dando latigazos en la espalda
-¿Me
he metido donde no me tenía que meter?
-Exacto
¿Qué?
¿Que había metido la mano demasiado al fondo? ¿Pero...dónde? ¿Qué
había hecho?
-Mañana
vendré aquí otra vez, ya sabes lo que te espera si no me dices lo
que quiero
-Pero..!
Se
cerró la puerta
(Narra
Katy)
Y
el dolor paró. Mientras desayunaba tranquila, un dolor empezó a
invadir mi pecho de tal forma que no lo podía soportar. Me daba
pinchazos fuertes al corazón, como si estuviera sufriendo. Pero, si
eso fuera así, no tendría sentido porque simplemente me estaba
tomando una taza de café y que yo supiera eso no hace sufrir.
Luego
vino Martha y el dolor seguía ahí y me quedé petrificada porque si
me movía el más mínimo milímetro, me dolía más así que me
quedaba quieta.
Hasta
que el dolor cesó y me desmayé.
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