13 de junio de 2013

CAPÍTULO 33

Noté como la crema me caía por la mano suave y deslizante. Me la restregué por las manos uniformemente y las extendí.  Las bajé hasta llegar a tocarla y ponerme en contacto con su abrasadora piel. Repartía lo mejor que podía la crema por su espalda, dando a la vez ligeros e intensos masajes. A ella parecían gustarles porque cada vez que daba en un punto sensible ella se estremecía de placer. Daba la sensación de que no quería que acabase nunca. Entonces ascendí hasta su cuello y lo rodé con mis manos. Suavemente fui bajando hasta llegar a los hombros y ahí hacerle un pequeño masaje y una vez más se estremeció. Puse mi dedo en su columna vertebral y la recorrí provocando en ella un escalofrío.

Decidí parar y entonces ella me dijo sin mirarme:

-Harry, sigue

Sin pensarlo dos veces me volví a echar crema pero antes de que le pudiera volver a tocar, oímos una voz procedente de la tienda.

-HARRY, SERYF!-era Louis gritando
-Creo que nos llaman-dije

Fin del masaje caluroso.

(Narra Katy)

Empezamos a recoger las cosas y ni rastro de Seryf y Harry. Al principio Zayn tampoco aparecía,  pero luego vino y se excusó de que se fue a un bar a refrescarse de esa ola de calor que hacía allí  Sabía perfectamente que no sabía nadar.

Entonces, viendo que no aparecían les llamamos y al rato vienen los dos juntos. Sospechoso.

A la hora de irse en coche, nos repartimos como quisimos: Liam, Martha, Zayn, Helen y Seryf en la furgoneta de los chicos conduciendo Liam, y en el coche de las chicas, yo, Louis (aunque no me senté a su lado porque seguía enfadada con él), Zayn, conduciendo, María y Harry. Decidí sentarme al lado de éste último.

Llegamos a casa y dejamos las cosas por medio. Seryf subió a su habitación y descubrió a Niall y Trini durmiendo abrazados. No los quiso molestar y salió de allí.  Yo tenía envidia de ella, porque está con la persona quien quiere. Yo ni si quiera lo sé.

Dejando esos pensamientos, me fui a ducharme al igual que el resto lo hicieron. Ya todos duchados, planeamos que los chicos se quedasen de nuevo a dormir. Liam y Martha estaban de acuerdo y por lo visto los demás también, aunque a mí no me hacía mucha gracia. Vaya a ser que se me cuele otro payaso en mi habitación.

Seryf, como siempre, hizo la cena, que por cierto siempre le salía todo delicioso. Nos sentamos a comer en la mesa y pusimos las noticias.

Estábamos comiendo nuestros espaguetis en silencio cuando oigo algo que me llamó bastante la atención y que jamás olvidaría.

<<Sentimos informales de las noticias de última hora. Un avión destino Londres procedente de Málaga,  se ha estrellado al sufrir una avería interna que produjo que cayera en picado. Se desconoce la cifra exacta, pero más de 100 muertos y muchos más heridos han resultado de esta catástrofe.  Pero lo que más nos llama la atención,  es que una joven de 19 años ha muerto durante este trágico accidente. Se llamaba Abby Jones y venía a Londres para reunirse con sus queridos. Sentimos mucho esta gran perdida...>>

Mi cuerpo no podía reaccionar ante aquello, mi mirada se perdió en la pantalla mirando más allá de ese cadáver sin vida cubierto con una sábana blanca. Me perdí entre aquellos humos y explosiones que causaban dolor en mi interior. Aquella mirada la cubrí inconscientemente para evitar derramar lo inevitable.

Al escuchar aquello me temía lo peor, no quería ni imaginarme lo que podría haber pasado, pero era imposible ignorar todos aquellos pensamientos que me venían.  Mis piernas se convirtieron en gelatina, mi temperatura corporal disminuyó dos grados y lo peor de todo, es que sentí como si una gigantesca pelota de plomo cayese sin remedio encima de mi cabeza, recorriendo todo mi cuerpo, destrozándolo por dentro. Simplemente me acababa de pasar aquello.

Cuando volví a abrir lo ojos después de que me cayesen dos gotas, me giré para ver la reacción de mis amigos. Helen tenía las manos en la cara y apreciaba como sus ojos llorosos no paraban de brillar, Seryf no obtuvo respuesta a aquello, se quedó totalmente seria y petrificada. Martha en cambio, estaba totalmente agachada en la silla con la cara entre las piernas sollozando, a Trini y María se les hizo un nudo en la garganta que les impidió hablar. Los chicos en cambio, como no sabían quién era Abby, no la conocían de nada, se limitaron a permanecer serios aunque con los ojos llorosos.

Todos nos imaginábamos lo peor, por un simple momento pensábamos que eso no podría ser, ella no era la que estaba debajo de aquella sábana blanca, ella no se había ido y volvería  claro que volvería. No se quedaría en el cielo para siempre. Teníamos esa esperanza, creíamos que esto era un sueño, que nada era real. Pero lo era y más que real. Sabíamos perfectamente lo que pasaba y no había más vuelta de hoja. Había pasado aquello y punto.

Me levanté de la mesa tambaleando y Niall, que estaba más próximo de mí,  me ayudó a levantarme. Le dije que se apartara, no quería tener nadie cerca. Subí y me encerré en mi habitación aunque creo que todos me imitaron porque se oyeron unos portazos seguidos de otros.

Los chicos decidieron irse porque ahora no era momento para estar allí,  era mejor marcharse y así lo hicieron. Por lo menos yo no quería en este momento a nadie a mi lado. Quería echarlo todo, desahogarme,  llorar y llorar hasta que ya no me quedasen más lágrimas y llorar en seco, que dicen que duele más.

Abby para mi era una muy buena chica, cariñosa, simpática,  alegre y maravillosa. Yo solo la conocía de los chats, nunca la había visto en persona y soñaba con verla. Pero nada más pensar que aquello nunca se podría hacer realidad, no por otra cosa si no porque ella ya no está aquí, no está en nuestro nivel, ella ha ascendido.

Si yo estaba así,  que la conocía de poco tiempo, no me quiero imaginar como lo estarán pasando Helen, Seryf y Martha. Esos recuerdos con ella se quedarán en sus memorias para siempre ya que nunca se volverán a repetir.


Esa chica rubia, esa chica de la pantalla, esa 'Abby' lejana que conocíamos,  esas anécdotas que nos contaban las chicas de ellas, de los mejores momentos que habían pasado juntas. Aquellos ojos que miraban con interés e ilusión.  Pensar que esos ojos ahora se habían desvanecido, habían perdido esa luz característica que los hacía preciosos. Que aquella chica ilusionada y alegre, se había convertido en un recuerdo, pero no en un simple recuerdo, de estos que te marcan la vida para siempre. De los que nunca olvidarás.

Hasta que cada uno de nuestros corazones deje de funcionar, Abby estará presente con nosotras, en un pequeño trozo de cada una que en conjunto, forman a un ángel. Un ángel que brillará hasta el fin de los días.


1 comentario:

  1. Me he enamoraoooo ♡♡ de verdad soy una estupida vakillaaaa por no hanerlo leio antes jajajaj

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